"60.000 Marcos es lo que nos cuesta este discapacitado a lo largo de su vida. Este dinero es tambien vuestro”.



Este blog quiere ser un medio de información y sensibilización para todos los profesionales de la salud y cualquier persona interesada en los desmanes realizados por médicos y otros profesionales durante la era nazi.



lunes, 30 de abril de 2018

Exposición Auschwitz en Madrid. Los experimentos médicos en los campos nazis

En otras ocasiones nos hemos hecho eco en este blog de la magnifica exposición sobre Auschwitz que se está llevando a cabo en las Salas del Canal, en Madrid.

Los miles de personas que han visitado la exposición son la prueba de que el Holocausto es un tema clave y uno de los acontecimientos históricos más importantes del siglo XX.

El Holocausto interesa y ha de seguir interesando a las futuras generaciones.

Uno de los aspectos tratados en la exposición, como no podía ser de otra manera, es la participación de los médicos en los crímenes del nazismo. Los médicos eran el colectivo profesional más representado en el Partido nazi (el 45% de los médicos alemanes estaba afiliado) y en las SS.

Los médicos fueron pieza imprescindible en la primero esterilización y posteriormente asesinato de las personas con discapacidades en Alemania y Austria y esta experiencia fue clave en la implementación de la así llamada Solución Final al Problema Judío con las cámaras de gas en los campos de exterminio de la Polonia ocupada por los nazis.

Los médicos nazis dispusieron a su antojo de miles de personas privadas de libertad con las que llevar a cabo todos tipo de experimentos, unos con claro fin militar y otros para proseguir sus investigaciones y mejorar sus méritos académicos.

En la exposición se cuentan las historias de dos grupos de victimas: la de los hermanos gemelos Rene Slotkin e Irene Hizme (nacidos como Guttmann) y la de la niña Lydia Maksymowicz (nacida como Ludmila Boczarowa).

Los dos hermanos habían nacido en Checoslovaquia el 21 de diciembre de 1937. Sus padres ante todas las medidas excluyentes que se estaban llevando a cabo contra los judios en Alemania huyen desde Dresden a Checoslovaquia. Se trasladan a Praga y allí el padre es detenido y llevado a Auschwtitz donde muere en 1941. Rene e Irene junto con su madre Ita, son deportados al campo nazi de Theresiendstadt. En diciembre de 1943 los tres son enviados a Auschwitz y llevados al campo de las familias checas.

Resultado de imagen de rene slotkin
Rene y Renate con su madre Ita, fotografía tomada en el campo nazi de Theresiendstadt
El Dr. Mengele experimentó con Renate (Irene) y le inyectó diferentes sustancias, utilizando a Rene (como control). Este también sufrió experimentos médicos. Ambos dicen:




Rene y Renate

Ellos estuvieron separados durante su estancia en Auschwitz. Rene sobrevivió a una de las marchas de la muerte y posteriormente acogido en un orfanato checo. Renate (Irene) fue adoptada por una familia polaca y posteriormente utilizada como imagen de una campaña que trataba de buscar fondos para cuidar a los niños sobrevivientes del Holocausto. En Estados Unidos, Irene es adoptada por una familia norteamericana, los Slotkin, que trabajaron infatigablemente para reunir a los dos hermanos, quienes por fin en 1950 se volvieron a reunir. Desde entonces han dado su testimonio en infinidad de ocasiones por todo el mundo.

Sus experiencias están recogidas en el documental Renate and I.



Su testimonio en español puede verse aquí.

Lydia Maksymowicz, otra de las víctimas de experimentos médicos, procedía de Bielorrusia. Dice que su padre era ruso y su madre "mitad bielorrusa y mitad polaca". Junto con sus abuelos y su madre Lydia fue llevada a Auschwitz donde fue separada de su madre y victima de experimentos médicos. Su madre fue llevada al campo de Ravensbruck, sobrevivió y consiguieron reunirse al cabo de los años, pero ya Lydia, era Ludmila y tenía otra familia que la había adoptado.






Lidia Skibicka-Maksymowicz trzyma w ręku swoje zdjęcie zrobione niedługo po wyjściu z obozu Auschwitz


Ella cuenta también su historia en el siguiente video.





Son sólo dos historias, pero la Historia con mayúsculas, tiene nombre y apellidos e imágenes. Las victimas no son cifras, ni números ni estadísticas son personas como tú y como yo. Nos hablan, en este caso, de como los médicos les utilizaban como sujetos de experimentación.

Tras la II Guerra Mundial y el Holocausto, el conocimiento de los crímenes cometidos por los médicos nazis y el juicio que se llevó contra ellos, sirvió para la promulgación del así llamado Código  de Nuremberg, que es el precursor de todas las reglamentaciones y códigos éticos que rigen la investigación científica con seres humanos.


viernes, 20 de abril de 2018

Hans Asperger. Colaborador con el nazismo


Nada es inmutable en esta vida. Las investigaciones pueden arrojar luz sobre mitos e ideas firmemente anclados.

Hans Asperger, que describió un conjunto de alteraciones psicológicas que hoy conocemos con su nombre, síndrome de Asperger, fue siempre considerado como un investigador muy reputado, aunque siempre hubo sospechas sobre su implicación y colaboración con los crímenes del nazismo.

Recientemente la revista Molecular Autism, se ha hecho eco de la investigación del Profesor  Herwig Czech, historiador y miembro de la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena.
Asperger no solo colaboró con los nazis sino que contribuyó activamente a la política nazi de Eugenesia remitiendo a niños con discapacidades serveras a la clínica Am Spiegelgrund, en Viena. Estos niños fueron asesinados y en ocasiones sus órganos internos fueron utilizados como especímenes de investigación.

Hoy Am Spiegelgrund sigue funcionando como un hospital. No obstante dentro de él se ubica un memorial que recuerda a los niños asesinados y un museo sobre el mismo tema que ilustra sobre la política nazi de deshacerse de todos aquellos que suponían un “gasto” para la sociedad, que eran “bocas inútiles” y que además suponían una degeneración de y para la “raza” aria.

Memorial por los niños con discapacidades asesinados por los médicos nazis (Am Spiegelgrund)

Museo Am Steinhoff
Recipientes utilizados para conservar cerebros de niños asesinados



Nuevamente surge la polémica ¿Qué hacer con los epónimos médicos? ¿Hay que seguir nombrando a una enfermedad con el nombre del investigador que la describió a pesar de su actitud tan vergonzosa? ¿No sería mejor utilizar un nombre alternativo? Tal vez “autismo psicopático” o “psicopatía autista”En todo caso sí se utilizara el nombre del síndrome podría ser un pretexto para recordar actitudes y conductas que avergüenzan a la sociedad general y a médicos en particular.



Anna Wödl con su hijo Alfred, una de las victimas asesinadas en Am Spiegelgrund

Stolpersteine que recuerda a Alfred (son piedras que se colocan en el luggar donde vivió, nació o trabajó una víctima del nazismo)