"60.000 Marcos es lo que nos cuesta este discapacitado a lo largo de su vida. Este dinero es tambien vuestro”.



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domingo, 18 de junio de 2017

París homenaje a un protagonista de la Historia. Francisco Boix, un fotográfo en el campo nazi de Mauthausen (Austria)

Finalizada la II Guerra Mundial, las potencias vencedoras sentaron en el banquillo a los principales jerarcas nazis que fue posible detener y juzgar.

Las acusaciones sobre los crímenes de guerra y la pertenencia a un orden criminal fueron los principales cargos contra los acusados. De aquel juicio nace la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por ello nadie puede negar la trascendencia de ese juicio y de sus consecuencias.

En aquel proceso se trajeron a colación infinidad de documentos y se proyectaron por primera vez documentales sobre las atrocidades cometidas en los campos nazis de concentración y exterminio. Algunos de los acusados, caso de Kaltenbrunner, no sólo negaron su conocimiento o participación en aquellas acciones sino que incluso llegaron a negar que hubieran pisado un sólo campo. Hacían estas afirmaciones con total tranquilidad ya que sabían que las pruebas de su visita a los campos habían sido destruidas.
Himmler y Kaltenbrunner visitando Mauthausen

Primer Juicio de Nuremberg

Entonces el tribunal llamó a declarar a un sobreviviente del campo de Mauthausen (Austria),  un español llamado Francisco Boix. Francisco Boix, con la ayuda de otros españoles y la colaboración de Ana Pointer, que vivía en el pueblo de Mauthausen, sacaron clandestinamente del campo los negativos que probaban tanto los crímenes allí cometidos como la presencia de algunos de los acusados en el campo. Nadie ya lo podía negar. El testimonio de Francisco Boix fue clave tanto en el juicio de Nuremberg como en el de Dachau: el testimonio de un español. En este link se puede ver parte de su declaración y en este otro link se puede leer el contenido completo de la declaración.

Francisco Boix declarando en Nuremberg

Francisco Boix declarando en Dachau

Hace dos días los restos mortales de Francisco Boix fueron trasladados e inhumados en el Cementerio de Pere Lachaise en París, el cementerio dónde Francia entierra a sus héroes. Francisco Boix ya reposa cerca de los memoriales que recuerdan a las víctimas españolas en los campos nazis y a los españoles, también considerados como héroes por Francia, combatientes de la Resistencia francesa que lucharon contra los ocupantes nazis.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, en la ceremonia de homenaje al fotógrafo catalán Francisco Boix en el cementerio Père Lachaise de París.
La Alcaldesa de París en el homenaje a Francisco Boix
Mientras el Presidente del Gobierno de España que estaba en París no consideró importante rendir homenaje a un español considerado héroe por los franceses, por los europeos y cuyo testimonio sirvió para sentar las bases de un nuevo orden internacional.

España en todos los aspectos históricos es una anomalía en Europa. Existe un mandato del Congreso de los Diputados que obliga al gobierno de España a honrar a las víctimas del nazismo y a los españoles que sufrieron y murieron en los campos nazis.

Francisco Boix a su llegada a Mauthausen

Es lo habitual que en cualquier país de Europa haya placas, memoriales y monumentos que recuerdan a todos aquellos que lucharon contra el fascismo y el nazismo.

¿Por qué no en España?

¿Por que será que el gobierno de España no honra a los luchadores contra el nazismo y del fascismo?

Documental. Francisco Boix, un fotógrafo en el  infierno.





sábado, 13 de marzo de 2010

Los juicios de Nuremberg contra los médicos














Al finalizar la II Guerra Mundial las potencias vencedoras juzgaron en la ciudad de Nuremberg a los dirigenes nazis que fue posible capturar. Entre ellos estaban Rudolf Hess, y Herman Goéring. Probablemente sea menos conocido que hubo otros juicios contra diferentes personas incriminadas en la masacre. El siguiente juicio tras el de los jerarcas nazis se conoce como el juicio contra los médicos. Fueron juzgados veinte médicos y tres auxiliares por: conspiración, crímenes de guerra, crímenes contra la Humanidad (asesinatos, brutalidades, vejaciones, torturas, atrocidades) y pertenencia a una organización delictiva (las SS). Recientemente se ha traducido al castellano, el libro de Vivien Spitz, Doctors from Hell (Vivien Spitz actuó como taquigrafa en dichos juicios). La obra contiene un resumen de las trascripciones de las declaraciones de acusados y testigos. Se describen los experimentos llevados a cabo sobre prisioneros de guerra, judíos, eslavos, y enfermos aquejados de enfermedades avanzadas. Estos experimentos incluyeron exposición a elevada altitud, e inmersión en agua helada hasta que la persona fallecía, o se le reanimaba. El objetivo de estas acciones, llevadas a cabo por Sigmünd Räscher en Dachau, era conocer los mejores métodos para tratar a los aviadores alemanes que eran derribados por los aliados y caían en zonas frías. La relación de otros experimentos es aterradora: inoculación de venenos, tóxicos, gas mostaza, bacilos del tifus, malaria, suero de pacientes de hepatitis, fueron obligados a beber agua salada, se les provocaron heridas que eran infectadas con tierra, trozos de madera o cristal para reproducir las heridas de guerra. Se realizaron amputaciones y secciones de huesos y tendones, experimentos con antibióticos y fármacos coagulantes. Se esterilizó a miles de personas, y se acabó con la vida de enfermos, discapacitados, y portadores de defectos congénitos. Algunos de los esqueletos y los cerebros eran conservados para estudios posteriores. El juicio se saldó con diferentes condenas: sentencia de muerte para cuatro médicos y tres colaboradores, cadena perpetua para cinco imputados y prisión para otros cuatro. Siete acusados fueron declarados inocentes y puestos en libertad. Es llamativo como hubo tan pocos acusados y condenas tan limitadas cuando hay pruebas de la participación activa e incluso entusiasta de muchos profesionales médicos en las atrocidades de la época nazi. Se ha sugerido la existencia de una verdadera conspiración de silencio por parte de la Medicina en la Alemania de la postguerra. Llama la atención en los interrogatorios el absoluto desprecio de los médicos nazis sobre la vida humana. En su alegato final Karl Brandt, médico personal de Hitler y artífice de la T4 Aktion, dice: “Es irrelevante si el experimento se hace con el consentimiento o en contra de la voluntad de la persona interesada (…) La intención es el móvil: la lealtad hacia la comunidad (…) La ética en todas sus formas la decide un orden o la sujeción a una autoridad”. Posteriormente al juicio de los médicos hubo otros: contra juristas, industriales, funcionarios, directivos de empresas químicas como I.G. Farben, y en de los Einsatzgruppen, entre otros. Los Einsatzgruppen eran escuadrones móviles de soldados y policías nazis que llevaron a cabo fusilamientos masivos de judíos en la Europa del Este. Son responsables de la así llamada "Shoah por balas". Probablemente la nueva Bioética tal como la conocemos actualmente nazca de este juicio de Nüremberg contra los médicos y de la Declaración de Helsinki y Convenio de Oviedo.

Vivien Spitz. Doctores del Infierno. Un cruel relato de los experimentos que los nazis practicaron con humanos. Tempus Editorial. Barcelona 2009. 349 p. Ilustrado con fotos originales. Traducido por Victoria Horrillo. 25 €