"60.000 Marcos es lo que nos cuesta este discapacitado a lo largo de su vida. Este dinero es tambien vuestro”.



Este blog quiere ser un medio de información y sensibilización para todos los profesionales de la salud y cualquier persona interesada en los desmanes realizados por médicos y otros profesionales durante la era nazi.




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domingo, 11 de octubre de 2015

El asesinato de los niños nacidos con discapacidades en la Alemania y Austria nazi.

Hemos comentado muchas veces en este blog como la idea nazi de mejora de la raza se llevó a cabo en una primera fase, deshaciéndose de adultos y niños nacidos con discapacidades o con defectos físicos y psiquicos.

La mal llamada "Eutanasia nazi" (asesinato sistematico, se debería llamar) comenzó con los niños ingresados en hospitales. A la familia le decían que el niño sería trasladado a centros especiales para un mejor diagnóstico y tratamiento. Las familias que se negaban eran amenazadas.  No obstante teniendo en cuenta el clima económico y social de la época y la insuficiencia de recursos asistenciales y sociales no era tampoco de extrañar que algunas familias miraran para otro lado. En cierto modo se liberaban de un problema, a veces hay que intentar comprender.

Los niños eran trasladados a esos centros especiales y allí mediante una combinación de dietas hipocalóricas, exposición al frió, y administración de inyecciones letales fallecían a los pocos días. La familia recibía un falso certificado de defunción aludiendo siempre a que la causa del fallecimiento había sido por causa natural.

Los órganos de los niños que tenían algunas enfermedades juzgadas como "interesantes" por algunos médicos eran conservados y utilizados para la investigación y sirvieron para que algunos desarrollaran unas carreras profesionales muy "brillantes".

Evidentemente ni en el caso del asesinato de los adultos ni de los niños se había contado con la voluntad de aquellas personas ni de sus representantes legales: eran los médicos como ejecutores del estado totalitario los que se irrogaban de un poder para decidir sobre la vida de los demás.

Hospital de Am Steinhoff en Viena dónde se llevaba a cabo el asesinato de los niños
Memorial de los niños asesinados en Am Steinhoff
Recipientes para conservar y estudiar los órganos de los niños asesinados 
 Caso muy distinto es el de un paciente o sus representantes que deciden libremente que no quieren recibir mas tratamientos, o el de unos médicos que juiciosamente deciden no administrar más tratamientos o seguir haciendo más pruebas evitando el encarnizamiento terapéutico, o el de unos médicos que emplean una serie de medicamentos que alivian el sufrimiento y el dolor en los últimos momentos de la vida de una persona (sedación paliativa). Ninguno de los supuestos anteriores es ilegal ni está penado por la justicia española.

Otro tema muy diferente es el de la Eutanasia y el suicidio asistido, que son ilegales en unos países y legales en otros.

No hay que confundir los supuestos anteriores (que siempre cuentan con la voluntad de la persona ejercida libremente o por sus representantes) del asesinato sistemático de discapacitados que se llevó a cabo en la Alemania y Austria nazi.

Es fácil caer en conclusiones y generalizaciones muy frívolas y llegar a analogías entre aquella tragedia y el drama al que se tienen que enfrentar a diario pacientes, enfermos, médicos y enfermeros ¿hasta donde llegar? Las respuestas nunca son fáciles, pero han de estar presididas por la humanidad y por el respeto a los deseos de las personas.

La medicina actual nos permite cosas impensables hasta hace poco. Es necesario llegar a un debate serio y sosegado sobre la muerte digna en el que las cuestiones religiosas de unos pocos y las opiniones personales de médicos, politicos y gestores no sean las únicas y que el tema se trate desde todas los puntos de vista. Decisiones tan complicadas no pueden estar únicamente en las manos de unos pocos.


El sufrimiento a que ha estado sometida una niña que se llamaba Andrea y su familia es algo que nunca más se debe volver a repetir. No hay que hacer analogías entre esta tragedia y el asesinato de los niños y adultos nacidos con discapacidades llevado a cabo durante el nazismo. No hay que frivolizar con las palabras: nazismo, y holocausto, demuestra muy poco conocimiento y muy poco respeto a tantas y tan diferentes víctimas.

miércoles, 10 de junio de 2015

Una médico obtiene su doctorado a los 102 años.

Esta noticia aparentemente nos llamaría la atención por el esfuerzo llevado a cabo por una persona y por el reconocimiento a su labor. Para un médico y para cualquier titulado superior alcanzar el Doctorado y poder ser llamado doctor es un gran honor y la más alta distinción académica. Ser Doctor significa haber podido demostrar ante la comunidad académica una madurez investigadora.

El caso de Ingebort Rapoport, neonatóloga, nos ilustra sobre otro tema de nuestro pasado reciente. Nos referimos al acoso que sufrieron los judíos en la Alemania nazi. Acoso que se cebó especialmente en algunas profesiones, caso de los médicos y de los abogados. A ella se le prohibió defender su tesis doctoral en la Universidad de Hamburgo, simplemente porque era judía.

Sí todas las medidas contra los judíos fueron excluyentes, médicos y abogados judíos las sufrieron con mayor vehemencia. Recordemos que aproximadamente el 16% de todos los médicos alemanes eran judíos, así como el 60% de los médicos berlineses teniendo también una gran presencia en las facultades de medicina alemanas.

Al odio contra el otro, en este caso el judío, se añadieron los intereses de aquellos otros ansiosos en mejorar sus aspiraciones profesionales y docentes que vieron en el nazismo la posibilidad de deshacerse de todos aquellos, en nuestro caso médicos judios, que dificultaban su ascenso profesional.



Ingebort Rapaport a los 102 años
La doctora Ingebort Rapaport es además otro ejemplo de otra intolerancia. Tras emigrar a Estados Unidos desde Alemania tuvo que abandonar dicho país por las ideas socialistas de su marido. Desarrolló toda su carrera en el Hospital berlinés de la Charite.

 

Con la llegada de Hitler al poder fueron expulsados de las facultades de medicina y de derecho los alumnos judíos. Había carteles por las calles alemanas que decían: Evita a los médicos y abogados judíos. Los médicos judíos fueron identificados en los directorios con diferentes marcas (concretamente con el simbolo de dos puntos:). Se obligó a que las recetas de los médicos judíos y los rótulos que indicaban sus consultas estuvieran perfectamente identificados con la Estrella de David.


Praxisschild Dr. F. Neumark

Praxisschild Dr. Martin Rosenberg
Atención es un Judío. Prohibidas las visitas

La cronología de la exclusión de los médicos judios alemanes de la práctica clínica y docente es la siguiente:


Marzo 1933 comienza  el despido médicos judios (Seguridad Social, universidades y centros de investigación).
Marzo 1934. 2600 médicos judios son expulsados . El porcentaje de médicos judios cae del 16% al 11%. 
Mayo 1938. No pueden atender pacientes de la Seguridad Social.
Julio 1938.Pérdida de la licencia para ejercer. No se les permite ser llamados médicos. Solo pueden atender a judíos.



Los médicos judíos fueron acusados de prácticas no profesionales, de asesinar a pacientes, de violar a jovenes, de practicar abortos. Algunos se suicidaron.

Es conocida la imagen del libro antisemita: "El hongo venenoso", en el que se pide a los jóvenes que no acuda a la consulta de los médicos judíos.



En torno a 4500-6000 médicos judíos fueron expulsados de Alemania. Uno de cada cuatro médicos judíos alemanes pereció en el Holocausto.

Para quién desee ampliar información sobre las medidas contra los médicos judios y especialmente contra los pediatras recomiendo el siguiente artículo.