"60.000 Marcos es lo que nos cuesta este discapacitado a lo largo de su vida. Este dinero es tambien vuestro”.



Este blog quiere ser un medio de información y sensibilización para todos los profesionales de la salud y cualquier persona interesada en los desmanes realizados por médicos y otros profesionales durante la era nazi.



sábado, 22 de septiembre de 2018

Cartas de Berlín. La historia de Elise y Otto Hampel.

En muchas ocasiones cuando se conoce la barbarie en la que cayó la sociedad alemana entre 1933 y 1945 uno se pregunta sí alguien se resistió al nazismo.

Hay que recordar que la apertura de los primeros campos de concentración nazis fue en 1933 y que a dichos campos se llevó a todas aquellas personas que podían suponer un riesgo para el III Reich: socialistas, comunistas, masones, sindicalistas, homosexuales, gitanos....No se les encarcelaba por lo que hubieran hecho sino "por lo que pudieran llegar a hacer". Era la llamada por los nazis "custodia protectora" eufemismo para denominar el encarcelamiento de todos los posibles opositores.

Pero sí, sí hubo resistencia. Resistencia desde la iglesia católica y protestante, resistencia desde el ejército, resistencia desde las organizaciones juveniles, resistencia desde la universidad (recordemos la organización denominada La Rosa Blanca), resistencia desde el clandestino Partido Comunista (La Orquesta Roja) o del Círculo de Kresisau.

Todos sabían que se jugaban la vida como el matrimonio Hampel, formado por Elise y Otto.
Ellos totalmente indignados tras conocer la muerte del joven hermano de Elise durante la invasión de Francia decidieron llevar a cabo una acción de protesta que puede parecer simple o poco útil y que era el redactar tarjetas postales con mensajes que llamaban a oponerse a Hitler. Las tarjetas eran dejadas en lugares públicos de Berlín. Llegaron a escribir más de 200 postales,







Ambos fueron detenidos y ejecutados en la cárcel de Plötzensee, lugar dónde se ejecutaba a los opositores. Alli fueron asesinadas 2891 personas.

Su historia fue la base para la obra del escritor Hans Fallada titulada "Sólo en Berlín". Asimismo se ha estrenado una película basada en dicha obra titulada en español, Cartas de Berlín. La película protagonizada por Emma Thomson, Brendan Gleeson y Daniel Brühl recoge muy fielmente el ambiente del Berlin nazi y los esfuerzos de los Hampel.



Una placa en Berlin recuerda el lugar dónde vivian los Hampel.



Hoy la cárcel de Plötzensee acoge un memorial a las victimas del nazismo, principalmente alemanes opositores.


Los cuerpos de muchas mujeres ejecutadas en Plötzensee como la misma Elise Hampel, fueron utilizados por el Dr. Herman Stieve,  profesor de Anatomía en la facultad de Medicine de Charité para estudiar la influencia del estres en la función ovárica y reproductiva.

Lianne Berkowitz fue otra de las mujeres opositoras asesinadas en Plötzensee y cuyo cuerpo utilizado  por Herman Stieve, con la particularidad de que Liane cuando fue detenida estaba embarazada. Los nazis esperaron a que diera a luz y luego tas quitarle a su hijo fue asesinada.



Hoy una placa en la Universidad Humboldt la recuerda, así como al Dr. Grosscurth, a quién dedicamos otra entrada de este blog.






sábado, 8 de septiembre de 2018

El campo nazi de Natzweiler-Struthof

El campo nazi de Natzweiler.Struthof es otro de esos lugares sobrecogedores que nos recuerdan la barbarie.

Situado a 60 kilómetros de Estrasburgo en territorio francés anexionado por los nazis ocupaba unas antiguas instalaciones para la práctica del ski. Se trataba de un campo de extrema dureza destinado a aquellos denominados en la terminología nazi como NN (Nacht und Nebel, noche y niebla, esto es, destinados a desaparecer). En sus cercanías se había descubierto una veta de granito rojo y ello posibilitó el establecimiento del campo cercano a dicha cantera.





Albergó 52000 personas entre prisioneros de guerra y deportados de toda Europa, homosexuales, testigos de Jehová y gitanos, incluso a 80 republicanos españoles deportados. De todos ellos murieron alli 22000.

Tenía como todos los campos su propio crematorio y cámara de gas. Esta se ubica a escasos 4 kilómetros del campo principal en un barracón aislado.

Natzweiler fue un lugar de atroces experimentos médicos. El Dr. Bickenbach utilizó a gitanos para probar la "eficacia" y las secuelas de fosgeno, un gas de guerra. El Dr Haagen, candidato al Premio Nobel por el descubrimiento de una vacuna contra el tifus, experimentó nuevos métodos de inmunización con prisioneros del campo.

No obstante las atrocidades médicas más conocidas cometidas en Natzweiler son las llevadas a cabo por el Dr. August Hirt, del cual nos hemos ocupado en otro post de este blog.

El Dr. Hirt, profesor de Anatomía de la Universidad de Estrasburgo, trataba de crear una colección de esqueletos prototípicos de la "degeneración racial"  según la ideología nazi. Judios, comunistas, en su opinión tenían caracteristicas fisicas concretas dignas de estudio. Para ello se seleccionó en Auschwitz a una serie de personas (judios, comunistas) con unos rasgos fisicos precisos y en buen estado de salud. Se les alimentó correctamente y les trasladó al campo de Natzweiler. Allí  fueron asesinados y sus cuerpos fueron llevados a la facultad de Medicina de Estrasburgo para ser conservados y preparados para su estudio.

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Dr. August Hirt

La llegada de las tropas aliadas impidió que se llevaran a cabo esas preparaciones  y los cuerpos desmembrados permanecieron durante años en la propia facultad sin saber su origen. El trabajo infatigable de ciertos estudiosos e investigadores ha arrojado luz sobre el nombre de estas 86 personas.




Eran judíos que procedían de toda Europa, desde Noruega hasta Grecia, algunos de ellos con apellidos sefardies (judios españoles) e ilustran la dimensión del  exterminio masivo de los judíos europeos.

Hoy una placa recuerda en la cámara de gas a judíos y gitanos victimas de los experimentos médicos nazis.



Nuevamente unos usos perversos de los conocimientos médicos, la utilización de las personas como si de animales de experimentación se tratara y nuevamente otro hecho que nos avergüenza.

martes, 22 de mayo de 2018

El asesinato de las personas con discapacidades en el III Reich

Recientemente un obispo católico ha comparado la Eutanasia con el asesinato de las personas con discapacidades llevado a cabo durante el nazismo en Alemania y Austria. Insiste en sus declaraciones que los nazis fueron los primeros en legalizar la eutanasia.

No es el interés de este blog polemizar sino simplemente informar.

A este respecto hay que recordar que:


  1. No existió ninguna ley en el III Reich sobre la matanza de las personas con discapacidades sino simplemente una carta personal de Hitler en la que autorizaba a su médico personal y a su secretario para que a su vez se autorizara a ciertos médicos a procurar una "muerte misericordiosa" a ciertas personas.
  2. No se publicó nunca ninguna ley en este sentido.
  3. No fue algo hecho a la luz del día, como correspondería a una ley, sino un proceso mediante el cual las personas con discapacidades eran llevadas contra su voluntad y el desconocimiento de sus familias a ciertos hospitales en los que se habían habilitado cámaras de gas.
  4. El traslado se llevaba a cabo de forma clandestina en unos autocares con las lunas pintadas.
  5. Un criterio clave para decidir el traslado de estas personas era que no recibieran visitas de sus familiares de forma habitual.
  6. Una vez asesinadas en las cámaras de gas e incineradas, las familias recibían unos certificados de defunción en los que constaba una falsa causa de muerte, generalmente  "natural" así como unas urnas con cenizas. Se les decía que los pacientes habían sido trasladados para un mejor tratamiento, que habían fallecido de causa natural y que se les había incinerado por causas de guerra e interés nacional.
  7. De esta forma se asesinó a 70273 personas. 
  8. En 1941 se suspende la así llamada Operación T4. Las causas de dicha suspensión no son bien conocidas: ¿se habían alcanzado los objetivos? ¿tal vez Hitler no quería más problemas con la Iglesia católica? ¿habian servido de algo los sermones del Obispo de Münster, Von Gallen y las iniciativas de los pastores protestantes como Braune, que denunciaron el asesinato de estas personas? ¿Hitler no quería abrir más confrontaciones por estar organizándose la invasión de la Unión Soviética?
  9. Lo cierto es que la matanza de los enfermos continuó pero en lugares muy apartados de Alemania y Polonia. Se utilizaron inyecciones de fármacos no el monóxido de carbono como en la fase previa. Con este sistema de asesinó aproximadamente a 110.000 personas más.
  10. La experiencia alcanzada en las cámaras de gas con los enfermos fue clave en la implementación de la así llamada Solución Final al Problema Judio, en los campos de la muerte de la Polonia ocupada por los nazis. Médicos, enfermeros y ayudantes con experiencia en la operación T4 fueron trasladados a los campos de exterminio.
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Memorial de la T4. Berlin.

La eutanasia es una práctica legal en muchos países. Una mala traducción o una imposibilidad de encontrar un término adecuado a la "matanza de las personas con discapacidades en el III Reich, Alemania y Austria" ha llevado a que el término  anglosajón utilizado: "the so-called Euthanasia" (la así llamada eutanasia) haya popularizado un hecho que no fue eutanasia sino el exterminio clandestino no legalizado, llevado a cabo contra la voluntad de las personas por médicos y colaboradores. Algo muy lejos de una ley

Hay que conocer la Historia para no caer en errores y confundir a las personas. 

Tristemente cuando se acaban los argumentos racionales sobre algo entra en vigor la Ley de Godwin que establece  que: 

A medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno.

lunes, 30 de abril de 2018

Exposición Auschwitz en Madrid. Los experimentos médicos en los campos nazis

En otras ocasiones nos hemos hecho eco en este blog de la magnifica exposición sobre Auschwitz que se está llevando a cabo en las Salas del Canal, en Madrid.

Los miles de personas que han visitado la exposición son la prueba de que el Holocausto es un tema clave y uno de los acontecimientos históricos más importantes del siglo XX.

El Holocausto interesa y ha de seguir interesando a las futuras generaciones.

Uno de los aspectos tratados en la exposición, como no podía ser de otra manera, es la participación de los médicos en los crímenes del nazismo. Los médicos eran el colectivo profesional más representado en el Partido nazi (el 45% de los médicos alemanes estaba afiliado) y en las SS.

Los médicos fueron pieza imprescindible en la primero esterilización y posteriormente asesinato de las personas con discapacidades en Alemania y Austria y esta experiencia fue clave en la implementación de la así llamada Solución Final al Problema Judío con las cámaras de gas en los campos de exterminio de la Polonia ocupada por los nazis.

Los médicos nazis dispusieron a su antojo de miles de personas privadas de libertad con las que llevar a cabo todos tipo de experimentos, unos con claro fin militar y otros para proseguir sus investigaciones y mejorar sus méritos académicos.

En la exposición se cuentan las historias de dos grupos de victimas: la de los hermanos gemelos Rene Slotkin e Irene Hizme (nacidos como Guttmann) y la de la niña Lydia Maksymowicz (nacida como Ludmila Boczarowa).

Los dos hermanos habían nacido en Checoslovaquia el 21 de diciembre de 1937. Sus padres ante todas las medidas excluyentes que se estaban llevando a cabo contra los judios en Alemania huyen desde Dresden a Checoslovaquia. Se trasladan a Praga y allí el padre es detenido y llevado a Auschwtitz donde muere en 1941. Rene e Irene junto con su madre Ita, son deportados al campo nazi de Theresiendstadt. En diciembre de 1943 los tres son enviados a Auschwitz y llevados al campo de las familias checas.

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Rene y Renate con su madre Ita, fotografía tomada en el campo nazi de Theresiendstadt
El Dr. Mengele experimentó con Renate (Irene) y le inyectó diferentes sustancias, utilizando a Rene (como control). Este también sufrió experimentos médicos. Ambos dicen:




Rene y Renate

Ellos estuvieron separados durante su estancia en Auschwitz. Rene sobrevivió a una de las marchas de la muerte y posteriormente acogido en un orfanato checo. Renate (Irene) fue adoptada por una familia polaca y posteriormente utilizada como imagen de una campaña que trataba de buscar fondos para cuidar a los niños sobrevivientes del Holocausto. En Estados Unidos, Irene es adoptada por una familia norteamericana, los Slotkin, que trabajaron infatigablemente para reunir a los dos hermanos, quienes por fin en 1950 se volvieron a reunir. Desde entonces han dado su testimonio en infinidad de ocasiones por todo el mundo.

Sus experiencias están recogidas en el documental Renate and I.



Su testimonio en español puede verse aquí.

Lydia Maksymowicz, otra de las víctimas de experimentos médicos, procedía de Bielorrusia. Dice que su padre era ruso y su madre "mitad bielorrusa y mitad polaca". Junto con sus abuelos y su madre Lydia fue llevada a Auschwitz donde fue separada de su madre y victima de experimentos médicos. Su madre fue llevada al campo de Ravensbruck, sobrevivió y consiguieron reunirse al cabo de los años, pero ya Lydia, era Ludmila y tenía otra familia que la había adoptado.






Lidia Skibicka-Maksymowicz trzyma w ręku swoje zdjęcie zrobione niedługo po wyjściu z obozu Auschwitz


Ella cuenta también su historia en el siguiente video.





Son sólo dos historias, pero la Historia con mayúsculas, tiene nombre y apellidos e imágenes. Las victimas no son cifras, ni números ni estadísticas son personas como tú y como yo. Nos hablan, en este caso, de como los médicos les utilizaban como sujetos de experimentación.

Tras la II Guerra Mundial y el Holocausto, el conocimiento de los crímenes cometidos por los médicos nazis y el juicio que se llevó contra ellos, sirvió para la promulgación del así llamado Código  de Nuremberg, que es el precursor de todas las reglamentaciones y códigos éticos que rigen la investigación científica con seres humanos.


viernes, 20 de abril de 2018

Hans Asperger. Colaborador con el nazismo


Nada es inmutable en esta vida. Las investigaciones pueden arrojar luz sobre mitos e ideas firmemente anclados.

Hans Asperger, que describió un conjunto de alteraciones psicológicas que hoy conocemos con su nombre, síndrome de Asperger, fue siempre considerado como un investigador muy reputado, aunque siempre hubo sospechas sobre su implicación y colaboración con los crímenes del nazismo.

Recientemente la revista Molecular Autism, se ha hecho eco de la investigación del Profesor  Herwig Czech, historiador y miembro de la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena.
Asperger no solo colaboró con los nazis sino que contribuyó activamente a la política nazi de Eugenesia remitiendo a niños con discapacidades serveras a la clínica Am Spiegelgrund, en Viena. Estos niños fueron asesinados y en ocasiones sus órganos internos fueron utilizados como especímenes de investigación.

Hoy Am Spiegelgrund sigue funcionando como un hospital. No obstante dentro de él se ubica un memorial que recuerda a los niños asesinados y un museo sobre el mismo tema que ilustra sobre la política nazi de deshacerse de todos aquellos que suponían un “gasto” para la sociedad, que eran “bocas inútiles” y que además suponían una degeneración de y para la “raza” aria.

Memorial por los niños con discapacidades asesinados por los médicos nazis (Am Spiegelgrund)

Museo Am Steinhoff
Recipientes utilizados para conservar cerebros de niños asesinados



Nuevamente surge la polémica ¿Qué hacer con los epónimos médicos? ¿Hay que seguir nombrando a una enfermedad con el nombre del investigador que la describió a pesar de su actitud tan vergonzosa? ¿No sería mejor utilizar un nombre alternativo? Tal vez “autismo psicopático” o “psicopatía autista”En todo caso sí se utilizara el nombre del síndrome podría ser un pretexto para recordar actitudes y conductas que avergüenzan a la sociedad general y a médicos en particular.



Anna Wödl con su hijo Alfred, una de las victimas asesinadas en Am Spiegelgrund

Stolpersteine que recuerda a Alfred (son piedras que se colocan en el luggar donde vivió, nació o trabajó una víctima del nazismo) 


lunes, 1 de enero de 2018

Tesis doctorales

Para cualquier titulado el poder llegar a hacer y defender su tesis doctoral es un logro muy importante.

Ser doctor en cualquier disciplina significa que se ha alcanzado y demostrado una suficiente madurez investigadora y que tanto se puede ejercer la docencia como la investigación.

Cualquier doctor sabe que su camino hasta llegar a serlo ha estado lleno de sinsabores y de trabajo. Que duda cabe que cualquier tipo de investigación y más sí se lleva a cabo con seres humanos ha de cuidar exquisitamente muchos detalles y cumplir todos las cuestiones éticas que dicta tanto la propia ética como la legislación de cada país. Todos sabemos lo tedioso, pero necesario, que pueden llegar a ser los trámites para poner en marcha cualquier investigación. Evidentemente siempre se nos supone que hay un principio de beneficencia, de no maleficencia y de justicia y que por supuesto el investigador no se va a aprovechar de los datos para su propio beneficio a costa de conculcar los derechos de las personas.

Recientemente, El Pais, se ha hecho eco de una tesis doctoral, realizada a partir de datos obtenidos de tatuajes de prisioneros en  el campo de concentración nazi de Buchenwald. El autor de dicho trabajo, Eric Wagner, trataba de alguna forma de inferir a partir de los tatuajes los posibles rasgos criminales de los "sujetos de experimentación. Parece ser que a partir de sus observaciones ninguno de las personas examinadas sobrevivió y que los tatuajes les fueron arrancados.

Un prisionero de Buchenwald posa para la tesis de Erich Wagner.

Nos puede parecer algo totalmente perverso, pero no es la tesis más perversa realizada por los médicos y enfermeras nazis.

En el campo de Ravensbrück se llevaron a cabo experimentos quirúrgico para ver el mejor método de curar las heridas de guerra. Para ello se tomó a un grupo de mujeres polacas miembros de la Resistencia y los médicos nazis les produjeron artificialmente heridas en las piernas que de alguna forma remedaran las heridas del combate. Periodicamente se las contaminaban con tierra, agua estancada, fragmentos de cristal e incluso orina. Les extirparon los tendones así como fragmentos de hueso. Era tal la dificultad que tenían para andar que lo hacían a saltos y por ello eran llamadas "kaninchen" (conejitos). Una de ellas declaró en el Juicio de Nuremberg contra los médicos en 1947.

Los datos obtenidos de esta forma tan terrible sirvieron para llevar a cabo una tesis doctoral y asi un médico alcanzara el grado de Doctor, Ludwig Stumpfegger.



Ludwig Stumpfegger (centro de la foto)

Memorial a las victimas polacas de los experimentos médicos en Ravensbrück

Otra tesis también que se puede calificar de terrible fue la que llevó a cabo la enfermera Eva Justin. Ella trataba de demostrar la imposibilidad de "reeducar a los hijos nacidos de matrimonios mixtos de gitano y no gitano". Para ello observó de forma sistemática a un grupo de niños en el orfanato de Mulfingen (Saint Josefsplegue). Concluyó su estudio diciendo que eran irrecuperables. Los 44 niños fueron llevados desde el orfanato católico hasta el campo de Auschwitz donde 40 de ellos fueron asesinados en la cámara de gas. Eva Justin con esos datos obtuvo el grado de Doctor.


Eva Justin




Video sobre los niños de Saint Josefsplegue. 

Cualquier investigación ha de incorporar los más altos estandares éticos. Durante el nazismo algunos medicos se aprovecharon de su situación para obtener de forma no ética datos útiles para sus investigaciones. Es otra lección más de esa época oscura. 






sábado, 23 de diciembre de 2017

Visita a la exposición Auschwitz

El pasado 1 de diciembre se inauguró en las Salas del Canal en Madrid, la exposición Auschwitz. Se trata de una exposición patrocinada por el Museo de Auschwitz y que saca del campo por  primera vez más de 400 objetos reales.

Visitar la Exposición sobre Auschwitz es sumergirse en un hecho reciente de la Historia Europea que ha condicionado el mundo en el que vivimos.

Estas líneas no quieren ni pueden ser una guía a la exposición sino una serie de apuntes concretos  sobre una serie de historias y de objetos.

Fuera de la exposición hay un vagón de tren, similar al utilizado por los nazis para llevar a millones de personas a la muerte. Al lado del vagón el retrato de una niña. Se llamaba Settela Steibanch, uno de los rostros del Holocausto, una niña gitana deportada desde el campo de tránsito de Westerbork (Holanda) a Auschwitz.



Settela Steinbach

Al visitante al entrar en la muestra lo recibe una sala con un único zapato y restos de ruedas de trenes. ¿Por qué un zapato, por que unas ruedas de tren?


El zapato significa una de los millones de personas que pereció en el Holocausto. En el museo del campo de Auschwitz hay miles de zapatos. Pero, pensemos ¿de quién sería ese zapato? ¿Cómo era su vida, sus ilusiones, en que trabajaba, dónde vivía, como se podía llamar….? Probablemente impresione mas hacerse esas preguntas que ver pilas de miles de zapatos que intentan impresionar por la cantidad.

Y ¿por qué unas ruedas de tren? Sin los trenes, como símbolo de modernidad, el Holocausto no podría haber sido llevado a cabo.

Auschwitz está en el centro de Europa, pueden confluir allí las vías férreas que vienen de lugares tan alejados como Francia o Grecia. Era relativamente fácil trasladar a miles de personas desde los campos de concentración, guetos o campos de transito a los campos de la muerte.



Y ¿que fue Auschwitz? Auschwitz es el símbolo de la maldad humana, un campo de concentración, trabajo  y muerte. Un lugar dónde no sólo se exterminaba a judíos, gitanos y prisioneros de guerra en cámaras de gas sino mediante el trabajo forzado en la red de campos y subcampos que conformaba el gran complejo de Auschwitz. Buna Monowitz, uno de los campos, era una gran instalación petroquímica de las empresas IG Farben dónde se fabricaba gasolina y caucho sintético.



La exposición sigue un recorrido marcado por las secuelas de la I Guerra Mundial. Alemania sale de la guerra con una crisis moral, política, económica y social. La hiperinflación es explicada en la exposición con una serie de billetes de banco. Pensemos que una barra de pan valía 0,63 marcos en 1918 y que esa misma barra de pan término costando 201.000.000 millones de marcos en 1923. Desempleo, pobreza, crisis económica son situaciones en espera de un líder que arregle todos los problemas y de un enemigo común, de un chivo expiatorio, en este caso los judíos que para los nazis eran responsables de la mísera alemana y de todos los males de la Humanidad.

El odio se enseña, el odio era algo normal en la sociedad alemana de la época. Fruto de ese interés por enseñar a odiar se nos presenta en la exposición un juego de mesa llamado Juden Raus. El título no deja lugar a dudas (judíos fuera). Ganaba el juego quién conseguía expulsar a los judíos de Alemania y quedarse con sus bienes.



Pero no sólo se enseña a odiar jugando sino también leyendo y en la escuela. Al lado del Juden Raus hay un ejemplar del libro escolar El  Hongo Venenoso que contiene muchos estereotipos que ilustran a los jóvenes sobre lo que es bueno y lo que es malo, lo puro y lo impuro, y lo judío y lo ario.

El médico judio y la joven aria

Los que hemos tenido la ocasión de poder tener en nuestras manos estos libros hemos sentido una sensación difícil de explicar: libros para enseñar a odiar, juguetes para odiar. ¿Qué sentiría el maestro que comentara el libro con sus alumnos? ¿Y el padre, que jugaría con sus hijos a expulsar judíos?


Otro elemento que más adelante puede llamar la atención es la bata de un médico. ¿Por qué un médico nazi? Los médicos fueron el colectivo profesional alemán mas implicado en el nazismo  y en el Holocausto. Los médicos primero esterilizaron a las personas discapacitadas y posteriormente les asesinaron en cámaras de gas. George Renno, médico del centro de exterminio de enfermos de Hartheim, y dueño de la bata que se expone dice lo siguiente para justificar su colaboración en la matanza de los más débiles:

 “ No quisiera clasificar los hechos ocurridos en Hartheim con categorías como el Bien o el Mal, ya que éstas cambian a lo largo de la vida. No por el Bien o el Mal en sí, sino porque no está claro lo que es justo y lo que no lo es. En medicina las cosas cambian mucho; lo que hoy puede considerarse negativo mañana puede ser positivo. Yo personalmente tengo la conciencia tranquila. No me siento culpable como se sentiría la persona que dispara y mata a alguien. Después de haber visto morir a los enfermos tengo que decir que aquello no fue una tortura, sino más bien una liberación., aunque esto habría que afirmarlo con muchos matices. Se cometieron muchos errores, por supuesto, pero nunca hice nada intencionadamente que fuera en perjuicio de los enfermos… Estoy a punto de morir y de comenzar el viaje a la eternidad. Me siento tranquilo y relajado. No hay nada de lo que tenga que arrepentirme… No sentía nada en especial porque pensaba que la muerte era una liberación para ellos y porque el método elegido les deparaba una muerte dulce. Lo que más me incomodaba es que se hiciera en grupos de unas cuarenta personas. Yo hubiera considerado más adecuado introducir a dos o tres enfermos en la cámara de gas, y una vez que estuvieran cómodamente sentados o tumbados, hubiera introducido el gas letal para que murieran en paz”.


Se estima que Georg Renno entre 1.940-1.944, participó en la muerte de al menos 28.000 discapacitados.

Otros elementos de la exposición pueden parecer accesorios pero que son claves son los protocolos de la Conferencia de Wannsee. En ella se ultimaron los detalles logísticos del exterminio de los judíos europeos.

Un pequeño video de 1 minuto y 40 segundos sobre la matanza en Liepaja (Letonia) contiene unas de las imágenes más perturbadoras a las que se puede asistir y aunque duro es probablemente la única forma de representar otras del las fases del Holocausto, el así llamado Holocausto por balas.



En el video se ve la matanza a plena luz del día de un grupo de judíos por parte de alemanes, civiles y milicia local. Se pueden ver los tres actores del drama: victimas, perpetradores y testigos. Niños de pantalón corto asisten al asesinato como si de un espectáculo se tratara. Las imágenes ejemplifican la labor de los Einsatzgrüppen, tropas móviles que iban tras el ejército alemán limpiando el territorio de judíos y de opositores políticos. Se estima que con este sistema se eliminó en torno a 2 millones de judíos y de gitanos.

Pero ese sistema tenía varios problemas: poca distancia entre víctima y perpetrador y en palabras de Himmler no era un método humano ….para los perpetradores. Había que buscar métodos más humanos (para los verdugos), más rápidos y más baratos. Por ello se volvió la mirada a la matanza de los enfermos en las cámaras de gas y se aplicó el mismo sistema en los campos nazis de la muerte. Se trasladaba a las personas, se les decía que iban a recibir una ducha, se les asesinaba con Zyklon B (a diferencia de los enfermos que se les mataba con Monóxido de Carbono) y se quemaba sus restos en hornos crematorios.
Día y noche miles de personas eran llevadas a los campos de exterminio como Auschwitz y en el andén les recibía un médico, quien dictaminaba según el aspecto de la personas si podría ser útil como un trabajador esclavo o directamente era encaminado a la cámara de gas.

En la exposición se ve un par de botas negras, relucientes, una de las cosas que recuerdan los sobrevivientes. Para algunos fue prácticamente una de las últimas imágenes. Posiblemente las botas de un medico de las SS.




A la vez que algunos médicos y oficiales de las SS hacían esa selección otro grupo de los mismos verdugos a escasos 30 km de Auschwitz, en Solahutte,  se relajaba y descansaba de esa labor. Hay en la exposición una serie de fotos tomadas prácticamente en los mismos días que ilustran ese mundo sin sentido. A la vez que unos eran llevados a las cámaras de gas otros se relajaban, reían, cantaban o se ponían tristes porque se les había acabado una bandeja de grosellas. Algunos de los que aparecen en las fotos eran médicos de las SS. 






Es muy turbador ver lo que estaba sucediendo prácticamente a la vez.

Los médicos nazis en los campos no desempeñaban la función  de médicos. Los prisioneros no tuvieron ningún tipo de atención médica. La labor de los médicos consistía en la selección de personas para la cámara de gas y velar para que no aparecieran epidemias. Seleccionaban a barracones enteros de prisioneros para ser asesinados y así parar la extensión de enfermedades contagiosas. Algunos médicos utilizaron a los prisioneros para crueles experimentos médicos. 

En la exposición se ven algunos retratos de los mismos así como una camilla ginecológica y una serie de instrumentos quirúrgicos que no fueron utilizados para hacer el bien sino para procurar dolor y sufrimiento.



Y los objetos cotidianos: brochas, peines, objetos de tocador, menaje de cocina, maletas. Se les decía que iban a ser llevados hacia el Este a trabajar y que sólo cogieran 25 kg. ¿que meteríamos nosotros en una maleta de 25 kg? Algún libro, fotografías de nuestros seres queridos....cada objeto nos cuenta una historia y nos habla de una persona, de 6 millones de veces una persona.



El último panel de la exposición contiene información sobre los republicanos españoles deportados a los campos nazis. Hubo españoles en todos los campos nazis, aunque el más conocido sea el de Mauthausen. No olvidemos que los campos nazis son también parte de nuestra historia como españoles y como europeos. Es un tema que ha de ser conocido en toda España. 10000 españoles piden que se les recuerde como víctimas del nazismo, del Holocausto y del abandono de su propio país que en 1940, ya bajo la dictadura de Franco, quien dijo que no había españoles fuera de España, y así les llevó a la muerte.

FELICIANA PINTOS NAVAS.
 (El Barraco Avila, 1914-¿1996)
Sobreviviente de Auschwitz, Ravensbruck y Mauthausen

No hay en la exposición ni una sola imagen de cadáveres. Esa no es la forma de enseñar ni de aprender sobre el Holocausto. A esas personas no les gustaría que se les recordara como algo sin vida, sino como lo que eran: seres humanos como nosotros, con deseo de ser felices, de reír, de trabajar y de amar.

El visitante es despedido con un audiovisual que a buen seguro provocará alguna lágrima y en el que se ven a familias judías y gitanas; pobres, ricas, religiosas y no religiosas, que vivían en el campo o en las ciudades, gente como tú y como yo, que tenían una vida, que querían seguir con la vida y que la intolerancia, los prejuicios y sobre todo la indiferencia no se lo permitió. El titulo del audiovisual no deja lugar a dudas: “Lo que se perdió”. 

Te están diciendo: eres como nosotros, mira lo que nos pasó y que también a tí te puede pasar si triunfa el odio y todas las intolerancias, el odio al otro al diferente ya sea gitano, judio, musulmán, emigrante, pobre, enfermo, anciano, alto, bajo, sordo, ciego...

«Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle, 
Al acostaros, al levantaros; 
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite, 
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro...». Primo Levi
"Sucedió, y por tanto puede volver a suceder" Primo Levi