"60.000 Marcos es lo que nos cuesta este discapacitado a lo largo de su vida. Este dinero es tambien vuestro”.



Este blog quiere ser un medio de información y sensibilización para todos los profesionales de la salud y cualquier persona interesada en los desmanes realizados por médicos y otros profesionales durante la era nazi.




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miércoles, 11 de mayo de 2016

Las mamás belgas. Un ejemplo de solidaridad. Enfermeras judias en la Guerra de España.

Como hemos dicho muchas veces, la historia con mayúscula, se cruza y entrecruza y las memorias terminan siendo comunes.

Tras el golpe de estado  del 18 de julio de 1936 miles de personas de todo el mundo apoyaron a la legalidad republicana española.

Todos veían como el combate en España era la primer línea de defensa contra el fascismo. Muchos ya habían sufrido lo que era el nazismo y el fascismo en Italia, Alemania, Austria y la República Checa. Unos encuadrados en las Brigadas Internacionales, otros en batallones de apoyo, y otros en los servicios sanitarios, vinieron a España y dieron al mundo una lección de generosidad y de entrega.

Fueron muchos los médicos y enfermeras que vinieron a apoyar a lucha de los españoles en defensa de la República.

Entre ellas, un grupo de enfermeras belgas, las conocidas como "Las Mamás Belgas", muchas de ellas judias que vinieron a España a ocuparse de un hospital en Ontiyent (Valencia).

Un documental recientemente estrenado les rinde un merecido homenaje.

Las Mamás Belgas. En el centro, vestida de blanco, Vera Akkerman

Pero tras terminar la Guerra de España, la vida siguió, regresaron a su país, y algunas sufrieron  los campos nazis, unas murieron en Auschwitz, y otras fueron deportadas al campo de Ravensbrück, dónde compartieron un triste destino con otras mujeres, muchas de ellas españolas.

Vera Akkerman, la lider de grupo, tras la Guerra de España formó parte de la resistencia contra los nazis encuadrada en la llamada Orquesta Roja, una organización comunista. Muchos de sus miembros pagaron con su vida oponerse al regimen nazi y algunas mujeres de dicha organización fueron tras ser ejecutadas utilizadas por médicos nazis para experimentos médicos sobre la influencia del estres en la función ovárica, caso de Libertas Schulze-Boysen 


Libertas Schulze-Boysen
Estos son los nombres de las Mamás Belgas que trabajaron en el hospital de Ontinyent:

Sarah Altman.
Syna Leja Berger (Vera o Lea Akkerman).
Sara Blitzer.
Paja Frieda Buchalter. Murió en Auschwitz.
Uka Donotszenko.
Lily Friedman.
Gitlaa Gelibter.
Rajza Goldfinger.
Genia Gross.
Feigla Luftig.
Golda Luftig.
Rachel Luftig. Internada en el campo nazi de Ravensbrück.
Marusia Mersel.
Stunea Osnos. Internada en el campo nazi de Ravensbrück.
Rachel Ovlianetsky. Internada en el campo nazi de Ravensbrück.
Rachel Wacsman.
Olga Hartmat.
Henia Hass. Internada en el campo nazi de Ravensbrück.
Gitla Gustawa Kinzclewska. Deportada al campo nazi de Auschwitz.
Adele Korn.
Anna Korn.
Rose Leibovic.
Bertha Lewkowitz.

Información extraída de la obra de Francisco Guerra: La Medicina en el exilio republicano. Universidad de Alcalá, 2003.


Nuestro pequeño homenaje a todas ellas.






La izquierda española de ahora olvida el apoyo que los judios de todos el mundo brindaron a la República Española. Ellos vieron que la lucha de los españoles era la lucha contra el fascismo y el nazismo y por eso vinieron a España.

Se calcula que uno de cada 7 brigadistas internacionales era judío, y que el 59% del personal sanitario (médicos, enfermeras y ayudantes) de las Brigadas Internacionales era también judío.



Documental: Madrid Before Hanita, sobre la participación de brigadistas judíos en defensa de la República Española.

miércoles, 14 de mayo de 2014

La Escuela de Enfermeria del Gueto de Varsovia.

Como comentamos en otra entrada en condiciones tan trágicas como las que sufrían los judíos en el gueto de Varsovia hubo quién no se resignó y siguió haciendo su trabajo.

Al igual que funcionó una facultad de medicina clandestina en el gueto de Varsovia, también existió una escuela de Enfermería. A diferencia de la facultad de medicina, la escuela de Enfermería fue la única institución educativa dentro del gueto que fue permitida por los nazis.

Luba Bielicka Blum, socialista y judía, fue su directora y tuvo que tomar decisiones muy complicadas. Cuando los nazis comienzan a vaciar el gueto de Varsovia y a trasladar a los judíos a los campos de exterminio exigen cuotas diarias de personas. Luba Blum tiene que facilitar nombres de alumnas que serían enviadas a los campos de exterminio. Ante tal dilema decide hacer un examen y las alumnas que obtuvieran peores notas eran las destinadas al traslado a los campos. Ella pregunta en el examen sobre la cardiopatía isquémica.

Luba Blum con su marido (Archivo Yad Vashem)

Cuando los nazis evacuan definitivamente el gueto y asesinan a todos los pacientes de los hospitales, Luba Blum consigue esconderse y poder pasar a la zona no judía.

Tras las guerra es nombrada directora de una casa de acogida de huerfanos en Otwock. Posteriormente vuelve a Varsovia donde nuevamente colabora en la apertura de la escuela de Enfermería. Recibió la medalla Florence Nightingale en 1966. Falleció en Varsovia en 1973.

Tumba de Luba Blum en el cementerio de Okopowa. Varsovia (Archivo Yad Vashem)

Placa que recuerda a Luba Blum en Varsovia

domingo, 17 de octubre de 2010

La participación de las enfermeras en los crímenes del nazismo

Sí no era muy conocida la participación de los médicos en diferentes fases de los crímenes del nazismo, menos lo ha sido la implicación de las enfermeras.

Personal de la T4 Aktion (médicos, enfermeras, administradores) celebrando la consecución de objetivos
















La T4 Aktion fue una operación que tuvo un gran éxito. Médicos y enfermeras recibían pagas extras por su participación y se celebraban fiestas para celebrar el haber alcanzado el objetivo de asesinados que se les habia marcado.
Es conocido que las enfermeras tuvieron una participación muy importante en los crímenes de la T4 Aktion (70273 asesinados). Eran ellas quién recibían a los discapacitados, ayudaban a su identificación, les tranquilizaban y acompañaban a las falsas duchas dónde eran asesinados por inhalación de monóxido de carbono. También fueron enfermeras quienes asesinaron a 5000 niños nacidos con malformaciones o defectos congénitos. Los métodos utilizados eran la desnutrición progresiva y la administración de barbitúricos, morfina y escopolamina. Ello provocaba una disminución progresiva del nivel de conciencia y de la función respiratoria lo que añadido a una deficientes condiciones higiénicas llevaba a neumonías fatales.
Las quejas de una parte de la jerarquía católica en 1941 provocaron que Hitler suspendiera la operación T4 (mal llamada eutanasia). Esta suspensión fue temporal y se reinició rápidamente pero de forma secreta, en hospitales ocultos y sin ningún tipo de control. En la T4 los médicos debían remitir documentaciones a la sede principal dónde se dictaminaba sobre el destino de los discapacitados. La "eutanasia salvaje" que sustituyó a la T4, ya no tuvo ningún control y médicos y enfermeras actuaban según su criterio personal.
Los casos más estudiados han sido los de los hospitales de Meseritz-Obrawalde y de Kaufberen-Irsee (Memorial de Kaufbueren-Irsee). En el primero se asesinaron a 18232 enfermos en tres años. En Kaufberen se asesinó a 211 niños. La labor de las enfermeras consistía en la administración progresiva de fármacos a los pacientes. En caso de no querer ingerir la medicación el paciente era sujetado entre 2-3 enfermeras.
¿Cómo se pudo llegar a esta situación?
En 1965 se celebró un juicio contra 14 enfermeras del hospital de  Meseritz-Obrawalde. Los motivos que expusieron para asesinar a los pacientes fueron: obediencia debida a los médicos, subordinación a las teorías eugenésicas nazis, compasión (liberaban a los enfermos de sufrimiento), y miedo a represalias.

Irmgard Huber. Enfermera Jefe de Hadamar 

Hay que recordar que las enfermeras que participaban en estas acciones recibían incentivos económicos y que hubo enfermeras que se negaron y no tuvieron ninguna represalia. Los asesinatos se siguieron produciendo incluso tras la rendición de Alemania y con las tropas aliadas tomando el control del territorio alemán. Una de las enfermeras reconoció haber asesinado ella sóla a más de 1500 pacientes.
El juicio de las enfermeras de Meseritz-Obrawalde se saldó con la libre absolución de las mismas, se interpretó que habían seguido las ordénes de los médicos.
En cuanto a las enfermeras de Kaufbeuren una de ellas fue fusilada.

Enfermera Jefe del Hospital de Kaufbeuren