"60.000 Marcos es lo que nos cuesta este discapacitado a lo largo de su vida. Este dinero es tambien vuestro”.



Este blog quiere ser un medio de información y sensibilización para todos los profesionales de la salud y cualquier persona interesada en los desmanes realizados por médicos y otros profesionales durante la era nazi.




domingo, 13 de marzo de 2011

Un libro clásico sobre Medicina y Nazismo.

A pesar del papel jugado por los médicos en el nazismo no es muy abundante la bibliografía al respecto. Además no hay traducciones al español, salvo la obra de Vivien Spitz, testigo y taquigrafa en los juicios de Nuremberg contra los medicos (Doctores del Infierno. Un cruel relato de los experimentos que los nazis practicaron con humanos. Ver entrada del 13 de marzo de 2010).


Un libro clásico es la obra de Robert J. Lifton, Profesor de Psiquiatría en la Universidad de Boston: The Nazi Doctors: Medical Killing ad Psychology of Genocide, publicado por primera vez en 1986.
En la obra, Lifton hace un análisis de todas las acciones llevadas a cabo por los médicos en el nazismo: la T4 Aktion, y la esterilización y asesinato de enfermos y discapacitados, tanto a niños como adultos. Asimismo aborda las acciones intermedias preparatorias de los exterminios masivos llevados a cabo en los campos (Aktion Reinhard, y 14f13). Describe con gran detalle todas las tareas que tenían encomendadas los médicos en los campos: selección en las rampas, eliminación de enfermos, custodia y cálculo de las dosis de los gases, certificación de fallecimiento y todo lo relacionado con el Zyklon B. 
Robert J. Lifton
 
Analiza también las diferentes formas de resistencia y oposición contra el nazismo que se llevaron a cabo desde las iglesias (evangélica, católica) y desde algunos sectores de la medicina.
Describe también diferentes figuras de médicos que estaban cautivos en los campos, caso de médicos judíos que se veían obligados a colaborar con los médicos nazis, tanto en tareas asistenciales como en algunas investigaciones. El caso más conocido es el de Myklos Nyiszli, anatomopatólogo y asistente de Josef Mengele.
Por último el libro contiene un gran número de entrevistas con protagonistas de los hechos, analizando diferentes aspectos psicológicos y lo que Lifton denominó como el "desdoblamiento" ¿Cómo era posible que personas cultas, con doctorados, fueran capaces de comportarse en su jornada laboral como asesinos y al finalizar la misma abrazar y jugar con sus hijos, y disfrutar de la música, o de la poesía?
Asimismo el libro tiene un análisis profundo sobre algunas figuras muy conocidas, caso de Josef Mengele y Karl Brandt, médico personal de Hitler y uno de los artifices de la T4 Aktion.
Además de analizar con detalle las relaciones entre medicina y nazismo, Lifton se ha distinguido en el estudio de las relaciones entre estado y totalitarismo y el papel jugado por los médicos en diferentes abusos, caso de Guantanamo y Abu Grahib, así como el análisis de las sectas destructivas y del lavado de cerebro. Se adjunta el link a un  artículo publicado en el New England Journal of Medicine sobre los médicos y la tortura.


 Afortunadamente gracias a la generosidad del autor y diferentes web, se puede acceder a la obra completa.  Se adjunta el link al libro completo


Se incluye en el video adjunto una entrevista con Robert J Lifton, dónde explica cuál era el papel de los médicos en los campos de exterminio, comenzando por la selección a la llegada de los trenes (sanos y hombres a la derecha, mujeres, niños, ancianos a la izquierda, y de ahí a las cámaras de gas). Previamente ya se había esterilizado primero y asesinado después a miles de enfermos y discapacitados

martes, 22 de febrero de 2011

Janusz Korczak

Siempre en los conflictos hay ejemplos del bien y del mal. Tras varios post hablando del mal, hoy se va a tratar del BIEN, con mayúsculas. Janusz Korczack es un buen ejemplo.

Nacido en Varsovia, su verdadero nombre era  Henrik Goldsmitz. Era médico, pedagogo, periodista, profesor universitario, escritor. Siempre mostró interés por los niños más desfavorecidos y creó un orfanato en Varsovia.
Janusz Korczak
Memorial que recuerda a Korczak en Treblinka

Cuando los nazis desalojaron el ghetto y el orfanato le ofrecieron quedarse en el mismo. Korczak rehusó. Dijo a sus niños que se vistieran de la mejor manera posible, representaron una obra de teatro (La oficina de Correos, de Rabindranath Tagore), y cantando al frente de ellos los acompaño a la Umschalagplatz (lugar desde dónde los judíos eran conducidos a los trenes) y de allí junto con sus niños fue a Treblinka, donde sufrió el mismo destino que ellos. Esto lo presenció Irena Sendler, una enfermera polaca que es otro ejemplo del BIEN.  Dice Irena Sendler: "Subió al tren por la parte de delante. Llevaba al más pequeño en brazos, y a otro de la mano...Los niños iban vestidos de domingo. Llevaban un uniforme de dril azul. Iban de cuatro en cuatro, a paso ligero, sin detenerse, con dignidad, hacia la plaza de trasbordos: la plaza de la muerte. Y ¿que decía el mundo entonces? ¡El mundo guardaba silencio!...Los niños no sabían nada hasta el momento en que las manos asesinas de los criminales alemanes cerraran las puertas de los vagones con destino a Treblinka. Allí morirían....Los más pequeños aprietan muñecos en sus manitas...Korczak echaba mano de su fantasía para distraer a los niños de aquellas atrocidades. Tenía un gran corazón...Y yo lo vi con mis propios ojos"

Hoy Korczak es un ejemplo del bien. Muchas instituciones y colegios llevan su nombre en todo el mundo. En el memorial de Treblinka no queda nada, sólo bloques de piedra que representan a todos los seres anónimos que perdieron allí su vida. El único bloque que lleva un nombre es el de Janusz Korczak.
Monumento a Korczak en Yad Vashem (Jerusalén)
"Es inadmisible dejar el mundo tal como lo hemos encontrado" Janusz Korczak (1878-1942)

domingo, 6 de febrero de 2011

Holocausto japonés. El escuadrón 731

Este es un episodio tampoco muy conocido sobre la participación de los médicos en crímenes durante la II Guerra Mundial.
Por iniciativa de la Kempeitai (policía secreta japonesa similar a las SS nazis) se crean unas unidades destinadas a la investigación de armas químicas y biológicas. Estas investigaciones se llevaron a cabo en los territorios chinos bajo la ocupación de los japoneses y en zonas con gobierno títere, como Manchuria.
El batallón 731 tenía el eufemista nombre de Laboratorio de Investigación, Prevención Epidémica y Suministro de agua y dado que estuvo camuflado en una serrería, los japoneses llamaban a sus victimas "maruta" o tablones de madera. El responsable de esta unidad era Ishii Shiro.
Shiro Ishii, Jefe del Escuadrón 731
 En torno a 10.000 personas de origen chino, mongol, coreano o ruso fueron sometidas  experimentos con armas biológicas o químicas. También fueron objeto de experimentación prisioneros de guerra, ingleses, australianos y estadounidenses. Se estima en torno a 200.000 las victimas de los diferentes experimentos.
Los experimentos fueron muy parecidos a los realizados por los médicos nazis. La mayoría tenían un fin militar. La realidad siempre supera a la ficción:
  • vivisecciones, extracción de órganos, cirugías innecesarias, amputaciones y reimplantaciones de miembros.
  • exposiciones de los prisioneros a situaciones ambientales extremas: frío, presión, obligarles a beber agua salada, cabinas que giraban constantemente.
  • utilización de prisioneros como blancos humanos.
  • uso de balas contaminadas con gérmenes.
  • infección artificial de heridas.
  • inyección de orina de caballo en los riñones de los prisioneros.
  • infestación de los prisioneros con pulgas para así obtener pulgas transmisoras de enfermedades.
  • irradiación con radiaciones ionizantes.
Asimismo diferentes poblaciones sufrieron: lanzamiento de ropas y comida contaminada con parásitos, bombas que contenían gérmenes como el de la peste, pulgas, y transmisión de tularemia.
Un aspecto peculiar de las acciones del escuadrón 731 ha sido el desconocimiento durante años, así como la "conspiración de silencio" que ha rodeado lo sucedido en China. Se piensa por parte del algunos autores que Estados Unidos renunció a investigar lo sucedido a cambio de conocer y aprovecharse de los conocimientos obtenidos por los médicos japoneses (Nie, J-B. The United States cover-up of Japanese wartime medical atrocities: Complicity committed in the national interest and two proposals for contemporary action. The American Journal of Bioethics, 2006; 6(3), 21-33). Una situación similar a la denominada"operación Paperclip".
Unicamente se realizó un pequeño juicio en Habarovsk, (Siberia) en 1949. Se juzgó a 12 militares y entre los cuales había 8 médicos.
Se ha intentado diferenciar lo realizado por los médicos nazis con lo realizado por el Escuadrón 731. Hay pocas diferencias. Durante años se ha sugerido que en los experimentos japoneses no había el ánimo racista que podría haber en los nazis. Gran error, la Kempeitai era una organización ultranacionalista donde había un credo de superioridad racial y consideraban al pueblo chino como una raza inferior.
Memorial de Harbin

Muchos de los componentes del Escuadrón 731 (el más conocido) y de otras unidades similares alcanzaron después de la guerra reconocimientos y distinciones académicas e investigadoras.
Se adjunta un informe sobre las atrocidades realizadas.

Existen diferentes filmes,  (Tun Fei Mou o Hei Tai Yang 731, o "Los hombres detrás del sol") y otro titulado Philosophy of a knife, ambos realmente "gore" e inadecuados. Publicarlos supondría un desprecio para las victimas y se correría el riesgo de "banalizar el mal".

 Lo realizado por el Escuadrón 731 es otro ejemplo de colaboración de los médicos con el estado utilizando a seres humanos como objetos de experimentación.

miércoles, 26 de enero de 2011

Dia de la Memoria del Holocausto

El día 27 de enero se conmemora el Dia Internacional de la Memoria del Holocausto. Fue en ese dia del año 1945 cuando las tropas soviéticas liberaron el campo de exterminio de Auschwitz, lugar dónde se asesinó a millones de personas.

 El día de la Memoria del Holocausto fue creado por iniciativa de las Naciones Unidas. Muchos países recuerdan en ese día aquellos crímenes con el fin de que no sucedan nunca más. Se honra a las victimas y se les recuerda para que nunca muera su memoria. Cada país tiene su especial celebración, en unos se hacen actos institucionales, y en otros se pone más enfásis en los aspectos de transmisión a las generaciones futuras.

Es un día de recuerdo, de homenaje, y que ha de hacer reflexionar sobre los derechos humanos  y la no discriminación por razón de edad, género, religión, cultura, salud, enfermedad o características físicas. El mensaje más importante en la transmisión del Holocausto ha de ser ese, con el fin de que no se repita nunca más un momento en el que el hombre fue "lobo para el hombre".

En Auschwitz y en el resto de campos los perpetradores reían y se relajaban tras el trabajo.
Los perpetradores
Otros eran asesinados no por lo que tenían o no tenían, sino simplemente por lo que eran.

Las victimas. Dos hermanos judíos hungaros (Shril y Zelig) procedentes de la Rutenia Subcarpática momentos antes de ser dirigidos a las cámaras de gas. Estos eran los "enemigos de la raza aria".

miércoles, 19 de enero de 2011

Irena Sendler. Hacer el BIEN

Ante una catástrofe como el Holocausto-Shoah-Porrajmos, las personas pueden adoptar diferentes papeles. Hay víctimas, perpetradores y testigos. Los testigos que presencian lo que sucede pueden pasar a ser perpetradores, víctimas si asumen un cierto grado de implicación o pueden mantenerse como testigos mudos, sordos o ciegos.
Siempre hay personas afortunadamente que mantienen la humanidad y luchan por los demás.
Irena Sendler (1910-2008) era hija de un médico. Estudió Derecho, Filología y Pedagogía, dedicándose sobre todo a la ayuda social dentro del Comité Ciudadano de Bienestar del Ayuntamiento de Varsovia. Este trabajo le permitió entrar y salir libremente del guetto de Varsovia y comprobar las condiciones de vida de los judíos. Formó parte del Partido Socialista de Polonia en la clandestinidad y sufrió torturas que le dejaron graves secuelas.
Al comprobar cómo vivían los judíos en el guetto Irena Sendler colaboró en la ayuda que se les prestaba desde fuera del mismo. Comprobó como por parte de diferentes instituciones judías se intentaba que la vida prosiguiera dentro de las peores condiciones de vida. Había organizaciones infantiles y juveniles, escuelas de enfermería e incluso una facultad de medicina clandestina. Colaboró en la organización Zegota que procuraba suministrar comida, ropa y cuidados a los judíos. Su nombre en la clandestinidad era Jolanta.

Es llamada "La madre de los niños del Holocausto" por haber salvado a 2500 niños de la muerte. Con grandes dosis de imaginación trasladó a niños desde el guetto de Varsovia a lugares protegidos. Los sacaban del guetto en cajas, sacos, a través de edificios, o agujeros. Una vez fuera se les daba un nuevo nombre y un lugar en el que esconderse: conventos, colegios, orfanatos o familias católicas. Irena Sendler mantenía un sistema de registro con el fin de conocer cual era el verdadero nombre del niño a fin de que una vez terminada la guerra, las familias pudieran reencontrarse. Las listas con los nombres de los niños se guardaban en unos botes escondidos bajo tierra.
En 1943 los nazis la detienen, pero a pesar de las torturas no desveló nada sobre los niños.
Terminada la guerra trabajó en diferentes instituciones sociales sufriendo incluso el menosprecio por parte de las autoridades comunistas, ya que ella pensaba que siempre se debía obrar en conciencia sin tener en cuenta las órdenes de otras personas o gobiernos. 
 En 1965 fue nombrada "Justa entre las naciones", título otorgado por el Estado de Israel a aquellas personas no judías que han salvado la vida de judíos durante el Holocausto. Hasta 1988 no pudo acudir a Jerusalén para plantar un árbol como todos los reconocidos como Justos entre las Naciones. No se le permitía salir de Polonia y no le facilitaba el pasaporte.

Fue candidata al Premio Nobel de la Paz en 2005, pero ese año el galardonado fue Al Gore.
 
"No se plantan semillas de comida. se plantan semillas de bondades. Traten de hacer un círculo de bondades, éstas le rodearán y las harán crecer más y más"

"Hay que estar siempre al lado del que se está ahogando sin tomar en cuenta su religión o nacionalidad. Ayudar cada día a alguien tiene que ser una necesidad que salga del corazón"

domingo, 9 de enero de 2011

El ingenio de unos médicos polacos salvó miles de vidas


Las  guerras y todo tipo de conflictos destapan siempre lo mejor y lo peor de las personas, y los médicos no podían ser menos. En este blog se analiza el papel que jugaron muchos médicos durante el nazismo poniendo de manifiesto que la maldad humana no tiene límites. Con el apoyo entusiasta de los médicos en la Alemania nazi, se esterilizó a deficientes, se asesinó a enfermos, y a todos los que podían ser inútiles (judíos, eslavos, enfermos, opositores politicos, homosexuales, gitanos...) y podrían hacer que degenerara la raza.

No obstante el ingenio y los conocimientos médicos siempre han servido y servirán para salvar vidas.
Los nazis consideraban a los judíos como portadores de enfermedades infecciosas y como generadores de las mismas. De ahí el interés en aislar, confinar, limpiar (términos médicos que encubrían el eufemismo de la exterminación total).  También había otros colectivos de los que se pensaba era la máxima degradación humana además de los judíos: capitalistas, y comunistas.
A través del microscopio se ven gérmenes: judíos, capitalistas ($, libra) y comunistas

Judío siempre portador de tifus
 En un campo de concentración o trabajo, la mínima sospecha de un caso de tifus podría llevar a la muerte a un barracón entero de cautivos. Dos médicos polacos al comprobar el pánico que tenían los nazis al tifus decidieron engañarles con el fin de salvar la vida de los judíos  en un pueblo llamado Rozvadow . Se conoce en Medicina como reacción de Weil-Felix, el falso positivo al tifus que puede dar la sangre de pacientes infectados por otra bacteria, el proteus OX-19. Dicho de otra forma, ser portador de una bacteria a veces inocua, el proteus, hace parecer que una persona esté enferma de tifus, pero sin estarlo, ya que los análisis de sangre dan positivo aunque no se esté enfermo de tifus.
Los doctores Eugenisusz Lazowski y Stanislav Matulewicz inoculaban el proteus OX-19, luego hacían análisis del tifus y le enseñaban los informes a los nazis, los cuales a la vista de los mismos, se mantenían a distancia del  pueblo. Lo chocante era que había demasiados enfermos de tifus y pocas defunciones.

Evidentemente se plantea un problema ético. Ambos médicos inoculaban una bacteria, que aunque pudiera ser inocua en ciertas condiciones en otras no lo es. Asimismo engañaban a las personas ya que no les decían lo que les estaban inyectando. Según se refiere en el siguiente artículo del British Medical Journal, además ambos doctores fueron capaces de engañar a una comisión de médicos nazis que acudió a comprobar la discordancia entre un gran número de casos de tifus y una mortalidad excesivamente baja.  Gracias al ingenio de ambos pudieron salvarse en torno a 8000 personas.



"Yo no era capaz de  pelear con un arma o con una espada, pero encontré una forma de  asustar a los alemanes’’  Dr. E.Lazowski (1.913-2006) 

"Quien salva una vida, salva al mundo" (Talmúd)


sábado, 1 de enero de 2011

El Testimonio de una victima de la T4 Aktion


En un post previo (7 de septiembre de 2010) se trató el tema de la T4 Aktion durante el nazismo. Esa mal llamada “eutanasia” supuso el asesinato sistemático y medicamente supervisado de 70.273 personas en 6 centros de exterminio (5 en Alemania y uno en Austria).
Mapa de los 6 centros de exterminio de enfermos y discapacitados
 Las personas asesinadas eran: pacientes portadores de discapacidades, minusvalías, malformaciones congénitas, retraso mental, ciegos, sordos, inadaptados, delincuentes juveniles, alcohólicos, los que ingresaban frecuentemente en los hospitales y aquellos enfermos que no podían ganarse la vida ni tener un trabajo productivo.
Ha sido muy difícil conocer de primera mano lo sucedido en aquellos centros de exterminio, ya que las condiciones de los internos hacían difícil la comunicación con sus familiares. Se conoce el testimonio de una persona asesinada en Graefeneck
Martin Bader con su esposa y su hijo Helmut
Martin Bader


















Martin Bader (Giengen 1901 – Grafeneck 1940) era un zapatero alemán que sufrió una encefalitis gripal y de resultas de la cual padeció a lo largo de su vida un síndrome de Parkinson postencefalitico. Ingresó en diferentes hospitales una y otra vez y buscaba trabajos con los que poder mantenerse él y a su familia. Han llegado hasta nosotros las cartas de desesperación que enviaba a su familia. El era perfectamente capaz de comunicarse y por ello dar testimonio de lo que sucedía allí. En sus cartas se indigna por estar ingresado en esos centros y en no poder trabajar.
Traslado de Martin Bader
Carta de condolencia recibida por la esposa de Martin Bader
Su esposa es informada que el 24 de junio de 1940 Martin Bader es trasladado a otro centro sanitario cuyo nombre no es desvelado. A los  cuatro días es nuevamente informada a través de una carta del fallecimiento de su marido en el Centro Estatal de Graefeneck a cuasa de un ataque cerebral. En Graefeneck fueron asesinados mediante la inhalación de monóxido de carbono 9839 enfermos.
Tras las manifestaciones del Obispo de Münster y de otros miembros de la iglesia católica y evangélica, la T4 Aktion se ocultó. El hecho es que continuó hasta finalizada la II Guerra Mundial en una nueva fase de exterminio, denominada la “eutanasia salvaje”. Esta fase se realizó en instituciones localizadas en zonas muy apartadas con el fin de que no se conociera por parte de la población. A la “eutanasia salvaje” se  le dedicará en su momento otro post.
La T4 Aktion sirvió como experiencia para el desarrollo de los asesinatos a gran escala en los campos de exterminio de: judíos, gitanos, prisioneros de guerra y cautivos enfermos.
En el video se cuenta la historia de Martin Bader y de otras victimas de la T4 Aktion.
 


A Martin Bader, zapatero alemán, le gustaba cantar en un coro, pasear por la montaña, y amaba a su familia. No era judío, no era gitano, no era mestizo, su único delito era ser un enfermo y una persona no productiva para el III Reich.