"60.000 Marcos es lo que nos cuesta este discapacitado a lo largo de su vida. Este dinero es tambien vuestro”.



Este blog quiere ser un medio de información y sensibilización para todos los profesionales de la salud y cualquier persona interesada en los desmanes realizados por médicos y otros profesionales durante la era nazi.




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sábado, 12 de julio de 2014

La fábrica de cepillos de Otto Weidt. Un alemán salvador de los judíos

Afortunadamente en medio de la tragedia siempre hay alguien que demuestra lo mejor de los seres humanos.

Otto Weidt fue una de esas personas. Ocultó y dió cobijo en su fábrica a judíos durante el nazismo. Otto Weidt era propietario de una fábrica de cepillos que empleaba a discapacitados, sobre todo personas con dificultades visuales y auditivas. Imaginemos: judíos y discapacitados, uno de las peores combinaciones, un riesgo de degeneración para la raza aria.

Otto Weidt

Otto Weidt intentó por todos los medios demostrar a los nazis que su fábrica era de una importancia capital para el esfuerzo de guerra y que los trabajadores (judíos y discapacitados) eran imprescindibles y por tanto no susceptibles de ser trasladados a los guetos y a los campos.

Otto Weidt con sus trabajadores
Imagen del museo y de la fábrica
Imagen de los cepillos que se fabricaban
Habitación en la que se ocultaba a judíos

En la fábrica incluso tenía habitaciones secretas para poder ocultar a judíos que estaban en mayor peligro. Ocultó a personas como a Inge Deutchskron (leer en el link su testimonio) y a otras les facilitó identidades falsas.

Inga Deutschkron, salvada por Otto Weidt.

Hoy en Berlín, al lado del Museo de Ana Frank, en el mismo pasadizo hay un pequeño museo dedicado a Otto Weidt. También en los aledaños hay un museo dedicado a los que se resistieron al nazismo.

Entrada al Museo de Otto Weidt
Museo de los Héroes Silenciosos

Nos enseñan que siempre puede haber una luz en la oscuridad.

"Quién salva, una vida salva a la Humanidad" (Talmud)


miércoles, 14 de mayo de 2014

La investigación del Hambre en el gueto de Varsovia.

En las últimas entradas del blog hemos hablado acerca de las condiciones de vida tan trágicas que sufrieron los judíos en el gueto de Varsovia.

Hubo quién no se desesperó y siguió haciendo lo que debía de hacer. Médicos y enfermeras nos dieron un ejemplo, no se rindieron.

En el gueto funcionó una facultad de Medicina y una escuela de Enfermería. Las autoridades judias del gueto organizaron los servicios sanitarios: hospitales, consultorios, orfanatos y servicios mortuorios.

Algunos médicos previeron su fin: sabían que iban a morir y decidieron dejarnos una prueba de sus resistencia. Investigaron sobre el problema de salud que sufrían con más frecuencia sus pacientes: el hambre. Por primera vez, y probablemente por última, investigadores e investigados sufrían el mismo problema, el hambre.

El estudio pionero en su tiempo y todavía no superado, es un ejemplo de rigor científico y sobre todo de resistencia. Utilizaron todos los pocos medios que tenían a su disposición.

Participaron de la investigación 28 médicos, que analizaron las consecuencias del hambre en el ser humano. A veces los “pacientes” recibían por su participación una rodaja de pan. Recordemos que la dieta media de los habitantes del gueto era de 186 calorías por día.



La investigación fue realizada según todos los criterios profesionales empíricos y cualitativos. Como grupo de control fueron utilizados voluntarios que ayudados por los organizadores del contrabando en el Gueto, tenían suficiente alimentos.



Los temas estudiados fueron la anatomía y la patología del hambre, la influencia del hambre al desarrollo del metabolismo de los niños y los adultos, su repercusión en los ojos, y en el aparato circulatorio y digestivo.



En los niños se examinaron tanto aspectos clínicos como los cambios en metabolismo, hematológicos, anatómicos y oftalmológicos. También se practicaron 3.658 autopsias, lo que normalmente no se practicaba en el Gueto. La Dra. Hana Braude-Heller, investigo la influencia del hambre en los niños. El Dr. Emil Apfelbaum investigo acerca de la influencia del hambre en el sistema sanguíneo circulatorio. El Dr. Sheinman sobre la sangre. La investigación comenzó en Febrero de 1942 y fue interrumpida en el verano de 1943, debido a la deportación de la mayoría de los judíos del Gueto de Varsovia al campo de exterminio Treblinka (se incluía un gran número de médicos).

 El Dr. Israel Milejkowski, en el prólogo del informe dice lo siguiente:

“La tragedia es imponente y nuestro idioma es demasiado humilde para describir la crueldad y la infinidad de nuestra desgracia y nuestra tragedia. La búsqueda de palabras es una tortura. El síntoma del hambre dejo su huella en las calles del gueto con cientos de cadáveres cubiertos con papel periódico. También los médicos sufrían de hambre constante y a pesar de ello no irrumpieron su trabajo de investigación por un solo momento. El objetivo de los nazis era claro: La eliminación a través del hambre. Este fue el peor enemigo dentro del Gueto.Mis últimas palabras, las dedico en su honor a ustedes, los médicos judíos del Gueto.

¿Qué puedo decirles, mis amados colegas y compañeros de sufrimiento?

Ustedes son sin duda parte de todos nosotros. La esclavitud, el hambre, las deportaciones y la muerte en nuestro gueto – son también el destino de ustedes.

Finaliza el Dr . Milejoswski con una frase que es todo un canto a la resistencia  y a los valores de los profesionales:

Ustedes, por medio de su trabajo, pueden dar a los asesinos la única respuesta: “Non Omnis Moriar” (No moriré completamente).




domingo, 7 de julio de 2013

Los libros de Anatomia (III). Anatomistas y fisiológos. El caso de Herman Stieve

Como se ha comentado anteriormente era tal la cantidad de cadáveres que se pusieron a disposición de los médicos durante el nazismo tanto en Alemania como en zonas ocupadas o anexionadas que muy pocos se pudieron resistir a utilizar a aquel material para diferentes investigaciones.

En general los anatomistas a lo largo de la Historia, han utilizado cadáveres de enfermos fallecidos, de personas no reclamadas o de mendigos. No han tenido en muchas ocasiones la posibilidad de utulizar cadáveres de jóvenes.

El Profesor Herman Stieve, fisiologo y anatomista, investigaba la relación del estress con el ciclo ovárico, menstural y reproductivo de las mujeres. Sus observaciones procedían de un hecho empírico: las gallinas eran incapaces de poner huevos en corrales dónde hubiera habido alguna vez la presencia de un zorro o un gato. El pensó que a las mujeres les podría suceder lo mismo: el estress influiría en los ciclos femeninos. Para ello se utilizaron a presas de la cárcel de Plotzensee (Berlin).


Herman Stieve

Tras la realización de una historia clínica minuciosa que incluía el conocimiento del ciclo menstrual y sus antecedentes médicos y ginecológicos, se les comunicaba que iban a ser ejecutadas. No podremos comprender lo que pasaba por la cabeza de aquellas mujeres y la influencia de dicha noticia, se les retiraba la regla y eran lógica presa de diferentes trastornos. Tras su ejecución Herman Stieve las autopsiaba y examinaba los orgános genitales con el fin de estudiar la influencia del estress en el tamaño y funcionamiento de dichos órganos.

Corte de un ovario de una mujer joven de 22 años de edad que no ha menstruado desde hace 157 días a causa de una "agitación nerviosa"

Ello le permitió a Herman Stieve disponer de una gran casuística y ser reconocido como el padre de dichas observaciones luego corroboradas hasta la saciedad. Pero ¿que sabemos de Herman Stieve? No era un nazi convencido pero dispuso de 179 mujeres a su total albedrío. El se aprovechó de la situación, colaboró con un regimen criminal, no le importó el origen de los cuerpos de las victimas, no puso limites a la investigación.

Las victimas de los experimentos de Stieve eran mujeres jovenes, pertenecientes a la resistencia alemana, a la conocida como Orquesta Roja, alguna de ellas, como Lianne Berkowitz, incluso embarazada (se le permitió dar a luz y luego fue ejecutada y utilizada como material de experimentación).

Otras como Libertas Schultze Boyssen nos han dejado documentos desgarradores. Libertas pide a su madre en su última carta que sus "restos, a ser posible completos" reposen en un lugar soleado y en un paisaje bonito.

En el obituario de Herman Stieve se dijo:

“Para Stieve, el tiempo que le tocó vivir le dio la oportunidad de investigar aspectos relacionados con las glándulas sexuales masculinas y femeninas. Ya en 1918 describió experimentos realizados en 1913 sobre gallinas que llevadas a un laboratorio dejaron de poner huevos, posteriormente se acostumbraron a las jaulas y volvieron a poner huevos. La explicación fue que en 1913 en la cercanía de sus jaulas, aunque no visible, había un zorro y varios gatos. Su presencia perceptible  a través del olor, parecía que amenazaba a las gallinas”.

Lo que llama el redactor del obituario: “el tiempo que le tocó vivir”  permitió a Stieve, estudiar la influencia en la función ovárica de los aspectos psicológicos con mujeres procedentes de Rabensbruck y Plotzensee. Dice:

“ En 1942 tuve la oportunidad de examinar a una mujer que había tenido un sangrado no habitual. Tenía 20 años. Tuvo su primera regla a los 15 años. Sus periodos eran regulares desde entonces cada 28 dias y sin molestias. Tenia relaciones sexuales de forma ocasional y no había evitado quedar embarazada.
Como resultado de una gran excitación nerviosa, dejo de tener el período durante 92 días. Cuando tuvo noticias que nuevamente la preocuparon creyó ó que iba a tener el período y se produjo una hemorragia, pero no fue así, el período no llegó. Más tarde, en 1943, tuve la oportunidad de investigar muchos casos como éste… Tuve muchas oportunidades de observar el efecto de situaciones muy estresantes sobre los orgános sexuales femeninos”


Fuente. Aly G, Chroust P, Pross C. Cleansing the Fatherland. Nazi Medicine and Racial Hygiene. The John Hopkins Universitiy Press. 1994  

Hoy en el Museo de la Resistencia Alemana se pueden contemplar las imagenes de las victinas y las listas con sus datos personales.