"60.000 Marcos es lo que nos cuesta este discapacitado a lo largo de su vida. Este dinero es tambien vuestro”.



Este blog quiere ser un medio de información y sensibilización para todos los profesionales de la salud y cualquier persona interesada en los desmanes realizados por médicos y otros profesionales durante la era nazi.



domingo, 28 de noviembre de 2010

Los médicos nazis en los campos


Durante el nazismo (1933-1945) no sólo había campos directamente dirigidos al exterminio (Auschwitz-Birkenau, Sobibor, Majadanek, Belzec, Treblinka, Chelmno). Otros eran de trabajo y de concentración (caso de Dachau) o de tránsito (caso de Westerbork, en Holanda). En la cercanía de algunos de ellos había factorías de aviones, o industrias químicas (Buna-Monowitz). Los cautivos eran tratados como esclavos, con jornadas de trabajo extenuantes, condiciones climátologicas extremas, y con una alimentación totalmente deficiente. Se estimaba que la media de supervivencia en un campo no llegaba a los tres meses. Era el exterminio a través del trabajo.

En los campos de exterminio las personas procedentes de toda Europa (judíos en su mayoría, pero también opositores politicos, presos de guerra..) según llegaban a dichos campos eran conducidos a las cámaras de gas, salvo que fueran jovenes, hombres, fuertes o tuvieran alguna utilidad para el mantenimiento del campo. Mujeres, niños, ancianos, enfermos eran asesinados en las cámaras aproximadamente a las dos horas de su llegada al campo y tras la selección.
Pero ¿cuál era la labor de los médicos nazis en los campos? Nada que se le parezca a lo que debe ser un médico.
Además de los experimentos ya conocidos los médicos hacían la selección en las rampas (andenes del ferrocarril). Hombres a un lado, mujeres y niños a otro. Unos para trabajar, otros para morir. Parecería que estaban haciendo un triaje, como él que se puede hacer en una guardia. Los médicos hacían guardia de "rampa" y según llegaban más y más trenes tuvieron que ser reforzados los turnos con farmaceuticos y odontologos.

Los médicos además calculaban las dosis necesarias de Zyklon B para el asesinato. Algunos iban con bata, y en una ambulancia con una cruz roja para dar mayor sensación de profesionalidad, certificaban el número de asesinados en las cámaras y adiestraban a los sonderkommando a extraer las piezas dentales de oro de las bocas de los asesinados.

Los médicos tenían más tareas  en los campos: calcular el castigo justo y necesario para infligir daño y sufrimiento pero no el fallecimiento para poder aprovecharse de esa persona hasta su muerte. Y más todavía, el aislamiento, desinfección, o exterminio de barracones enternos de cautivos enfermos de cualquier enfermedad transmisible, caso del tifus.

Foto procedente del campo de concentración y trabajo
de Sachsenshausen-Oranienburg. Exposición permanente
sobre la medicina en el campo
Por último estaría la administración de inyecciones letales como un medio de acabar con los prisioneros enfermos. Recientemente EL PAIS, ha publicado unos extensos reportajes sobre un médico al que se ha buscado durante años como críminal de guerra. Este médico trabajó en el campo de Mauthausen dónde murieron 5000 españoles, aspecto que nunca hay que olvidar.

Un libro de comic recientemente traducido La búsqueda ofrece una panorámica excelente y es un material de trabajo de gran calidad para la enseñanza y comprensión del Holocausto. Allí en algunas viñetas se aprecia la labor de los médicos en los campos: selección, exterminio de los cautivos enfermos. También en ese comic aparecen los Revier, o enfermerías, nada parecido a lo que consideraríamos como tal, y dónde los médicos cautivos se entregaban a cuidar a los enfermos sin ningún medio.











Recordemos por último a Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz, y sobreviviente de los campos de exterminio. En un artículo publicado en el  New England Journal of Medicine llama la atención sobre aquel momento en que los médicos dejaron de serlo y se dedicaron a infligir mal y dolor en vez de luchar contra él.
"Durante el período del siglo pasado que yo llamo La Noche, en ciertos lugares se practicó la medicina no para sanar sino para infligir dolor, no para combatir la muerte sino para administrarla”. Dice Elie Wiesel que hubo afortunadamente otros médicos que mantuvieron las esencias espirituales propias de la profesión médica y aún sin recursos hicieron lo que pudieron por los enfermos, al menos en ausencia de curación, les dieron consuelo. “Cuándo pienso en los Médicos nazis, los médicos verdugos, pierdo la esperanza. Para volverla a encontrar, pienso en los otros: los médicos víctimas y veo nuevamente sus miradas ardientes y sus caras color ceniza”.
 
Elie Wiesel

               

2 comentarios:

  1. Extraordinario blog, que nos describe que tambien hay enfermedades sociales de raiz moral, desde luego es importante no olvidar nunca lo que pasó , en cierta manera es una aviso permanente de hasta donde puede llegar el ser humano cuando es abducido por psicopatas en el poder, creando masas anestesiadas al sufrimiento humano, y tambien la necesidad de velar permanentemente por la la Dignidad humana

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  2. Un dia de estos podrias contar algo sobre los medicos que estuvieron prisioneros en los campos. Recomiendo El Hombre en busca de sentido de V Frankl
    Luis

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