“Si comprender es imposible, conocer es necesario porque lo sucedido puede volver a suceder, las conciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo, las nuestras también.
Por ello, meditar sobre lo que pasó es deber de todos” Primo Levi
"60.000 Marcos es lo que nos cuesta este discapacitado a lo largo de su vida. Este dinero es tambien vuestro”.
Este blog quiere ser un medio de información y sensibilización para todos los profesionales de la salud y cualquier persona interesada en los desmanes realizados por médicos y otros profesionales durante la era nazi.
Para cualquier titulado el poder llegar a hacer y defender su tesis doctoral es un logro muy importante.
Ser doctor en cualquier disciplina significa que se ha alcanzado y demostrado una suficiente madurez investigadora y que tanto se puede ejercer la docencia como la investigación.
Cualquier doctor sabe que su camino hasta llegar a serlo ha estado lleno de sinsabores y de trabajo. Que duda cabe que cualquier tipo de investigación y más sí se lleva a cabo con seres humanos ha de cuidar exquisitamente muchos detalles y cumplir todos las cuestiones éticas que dicta tanto la propia ética como la legislación de cada país. Todos sabemos lo tedioso, pero necesario, que pueden llegar a ser los trámites para poner en marcha cualquier investigación. Evidentemente siempre se nos supone que hay un principio de beneficencia, de no maleficencia y de justicia y que por supuesto el investigador no se va a aprovechar de los datos para su propio beneficio a costa de conculcar los derechos de las personas.
Recientemente, El Pais, se ha hecho eco de una tesis doctoral, realizada a partir de datos obtenidos de tatuajes de prisioneros en el campo de concentración nazi de Buchenwald. El autor de dicho trabajo, Eric Wagner, trataba de alguna forma de inferir a partir de los tatuajes los posibles rasgos criminales de los "sujetos de experimentación. Parece ser que a partir de sus observaciones ninguno de las personas examinadas sobrevivió y que los tatuajes les fueron arrancados.
Nos puede parecer algo totalmente perverso, pero no es la tesis más perversa realizada por los médicos y enfermeras nazis.
En el campo de Ravensbrück se llevaron a cabo experimentos quirúrgico para ver el mejor método de curar las heridas de guerra. Para ello se tomó a un grupo de mujeres polacas miembros de la Resistencia y los médicos nazis les produjeron artificialmente heridas en las piernas que de alguna forma remedaran las heridas del combate. Periodicamente se las contaminaban con tierra, agua estancada, fragmentos de cristal e incluso orina. Les extirparon los tendones así como fragmentos de hueso. Era tal la dificultad que tenían para andar que lo hacían a saltos y por ello eran llamadas "kaninchen" (conejitos). Una de ellas declaró en el Juicio de Nuremberg contra los médicos en 1947.
Los datos obtenidos de esta forma tan terrible sirvieron para llevar a cabo una tesis doctoral y asi un médico alcanzara el grado de Doctor, Ludwig Stumpfegger.
Ludwig Stumpfegger (centro de la foto)
Memorial a las victimas polacas de los experimentos médicos en Ravensbrück
Otra tesis también que se puede calificar de terrible fue la que llevó a cabo la enfermera Eva Justin. Ella trataba de demostrar la imposibilidad de "reeducar a los hijos nacidos de matrimonios mixtos de gitano y no gitano". Para ello observó de forma sistemática a un grupo de niños en el orfanato de Mulfingen (Saint Josefsplegue). Concluyó su estudio diciendo que eran irrecuperables. Los 44 niños fueron llevados desde el orfanato católico hasta el campo de Auschwitz donde 40 de ellos fueron asesinados en la cámara de gas. Eva Justin con esos datos obtuvo el grado de Doctor.
Eva Justin
Video sobre los niños de Saint Josefsplegue.
Cualquier investigación ha de incorporar los más altos estandares éticos. Durante el nazismo algunos medicos se aprovecharon de su situación para obtener de forma no ética datos útiles para sus investigaciones. Es otra lección más de esa época oscura.
El pasado 1 de diciembre se inauguró en las Salas del
Canal en Madrid, la exposición Auschwitz. Se trata de una exposición
patrocinada por el Museo de Auschwitz y que saca del campo por primera vez más de 400 objetos reales.
Visitar la Exposición sobre Auschwitz es sumergirse en un
hecho reciente de la Historia Europea que ha condicionado el mundo en el que
vivimos.
Estas líneas no quieren ni pueden ser una guía a la
exposición sino una serie de apuntes concretos sobre una serie de historias y de objetos.
Fuera de la exposición hay un vagón de tren, similar al
utilizado por los nazis para llevar a millones de personas a la muerte. Al lado
del vagón el retrato de una niña. Se llamaba Settela Steibanch, uno de los
rostros del Holocausto, una niña gitana deportada desde el campo de tránsito de
Westerbork (Holanda) a Auschwitz.
Settela Steinbach
Al visitante al entrar en la muestra lo recibe una sala
con un único zapato y restos de ruedas de trenes. ¿Por qué un zapato, por que
unas ruedas de tren?
El zapato significa una de los millones de personas que
pereció en el Holocausto. En el museo del campo de Auschwitz hay miles de
zapatos. Pero, pensemos ¿de quién sería ese zapato? ¿Cómo era su vida, sus
ilusiones, en que trabajaba, dónde vivía, como se podía llamar….? Probablemente
impresione mas hacerse esas preguntas que ver pilas de miles de zapatos que
intentan impresionar por la cantidad.
Y ¿por qué unas ruedas de tren? Sin los trenes, como
símbolo de modernidad, el Holocausto no podría haber sido llevado a cabo.
Auschwitz está en el centro de Europa, pueden confluir
allí las vías férreas que vienen de lugares tan alejados como Francia o Grecia.
Era relativamente fácil trasladar a miles de personas desde los campos de
concentración, guetos o campos de transito a los campos de la muerte.
Y ¿que fue Auschwitz? Auschwitz es el símbolo de la
maldad humana, un campo de concentración, trabajo y muerte. Un lugar dónde no sólo se
exterminaba a judíos, gitanos y prisioneros de guerra en cámaras de gas sino
mediante el trabajo forzado en la red de campos y subcampos que conformaba el
gran complejo de Auschwitz. Buna Monowitz, uno de los campos, era una gran instalación
petroquímica de las empresas IG Farben dónde se fabricaba gasolina y caucho
sintético.
La exposición sigue un recorrido marcado por las secuelas
de la I Guerra Mundial. Alemania sale de la guerra con una crisis moral, política,
económica y social. La hiperinflación es explicada en la exposición con una
serie de billetes de banco. Pensemos que una barra de pan valía 0,63 marcos en
1918 y que esa misma barra de pan término costando 201.000.000 millones de
marcos en 1923. Desempleo, pobreza, crisis económica son situaciones en espera
de un líder que arregle todos los problemas y de un enemigo común, de un chivo
expiatorio, en este caso los judíos que para los nazis eran responsables de la mísera
alemana y de todos los males de la Humanidad.
El odio se enseña, el odio era algo normal en la sociedad
alemana de la época. Fruto de ese interés por enseñar a odiar se nos presenta en la
exposición un juego de mesa llamado Juden Raus. El título no deja lugar a dudas
(judíos fuera). Ganaba el juego quién conseguía expulsar a los judíos de
Alemania y quedarse con sus bienes.
Pero no sólo se enseña a odiar jugando sino también leyendo
y en la escuela. Al lado del Juden Raus hay un ejemplar del libro escolar
El Hongo Venenoso que contiene muchos
estereotipos que ilustran a los jóvenes sobre lo que es bueno y lo que es malo,
lo puro y lo impuro, y lo judío y lo ario.
El médico judio y la joven aria
Los que hemos tenido la ocasión de poder tener en
nuestras manos estos libros hemos sentido una sensación difícil de explicar:
libros para enseñar a odiar, juguetes para odiar. ¿Qué sentiría el maestro que
comentara el libro con sus alumnos? ¿Y el padre, que jugaría con sus hijos a
expulsar judíos?
Otro elemento que más adelante puede llamar la atención
es la bata de un médico. ¿Por qué un médico nazi? Los médicos fueron el colectivo
profesional alemán mas implicado en el nazismo
y en el Holocausto. Los médicos primero esterilizaron a las personas
discapacitadas y posteriormente les asesinaron en cámaras de gas. George Renno,
médico del centro de exterminio de enfermos de Hartheim, y dueño de la bata que
se expone dice lo siguiente para justificar su colaboración en la matanza de
los más débiles:
“ No quisiera clasificar los hechos
ocurridos en Hartheim con categorías como el Bien o el Mal, ya que éstas
cambian a lo largo de la vida. No por el Bien o el Mal en sí, sino porque no
está claro lo que es justo y lo que no lo es. En medicina las cosas cambian
mucho; lo que hoy puede considerarse negativo mañana puede ser positivo. Yo
personalmente tengo la conciencia tranquila. No me siento culpable como se
sentiría la persona que dispara y mata a alguien. Después de haber visto morir
a los enfermos tengo que decir que aquello no fue una tortura, sino más bien
una liberación., aunque esto habría que afirmarlo con muchos matices. Se
cometieron muchos errores, por supuesto, pero nunca hice nada intencionadamente
que fuera en perjuicio de los enfermos… Estoy a punto de morir y de comenzar el
viaje a la eternidad. Me siento tranquilo y relajado. No hay nada de lo que
tenga que arrepentirme… No sentía nada en especial porque pensaba que la muerte
era una liberación para ellos y porque el método elegido les deparaba una
muerte dulce. Lo que más me incomodaba es que se hiciera en grupos de unas
cuarenta personas. Yo hubiera considerado más adecuado introducir a dos o tres
enfermos en la cámara de gas, y una vez que estuvieran cómodamente sentados o
tumbados, hubiera introducido el gas letal para que murieran en paz”.
Se estima que Georg Renno entre 1.940-1.944, participó en
la muerte de al menos 28.000 discapacitados.
Otros elementos de la exposición pueden parecer
accesorios pero que son claves son los protocolos de la Conferencia de Wannsee.
En ella se ultimaron los detalles logísticos del exterminio de los judíos europeos.
Un pequeño video de 1 minuto y 40 segundos sobre la
matanza en Liepaja (Letonia) contiene unas de las imágenes más perturbadoras a
las que se puede asistir y aunque duro es probablemente la única forma de
representar otras del las fases del Holocausto, el así llamado Holocausto por
balas.
En el video se ve la matanza a plena luz del día de un
grupo de judíos por parte de alemanes, civiles y milicia local. Se pueden ver
los tres actores del drama: victimas, perpetradores y testigos. Niños de
pantalón corto asisten al asesinato como si de un espectáculo se tratara. Las imágenes
ejemplifican la labor de los Einsatzgrüppen, tropas móviles que iban tras el
ejército alemán limpiando el territorio de judíos y de opositores políticos. Se
estima que con este sistema se eliminó en torno a 2 millones de judíos y de
gitanos.
Pero ese sistema tenía varios problemas: poca distancia
entre víctima y perpetrador y en palabras de Himmler no era un método humano ….para
los perpetradores. Había que buscar métodos más humanos (para los verdugos),
más rápidos y más baratos. Por ello se volvió la mirada a la matanza de los
enfermos en las cámaras de gas y se aplicó el mismo sistema en los campos nazis
de la muerte. Se trasladaba a las personas, se les decía que iban a recibir una
ducha, se les asesinaba con Zyklon B (a diferencia de los enfermos que se les
mataba con Monóxido de Carbono) y se quemaba sus restos en hornos crematorios.
Día y noche miles de personas eran llevadas a los campos
de exterminio como Auschwitz y en el andén les recibía un médico, quien
dictaminaba según el aspecto de la personas si podría ser útil como un
trabajador esclavo o directamente era encaminado a la cámara de gas.
En la exposición se ve un par de botas negras,
relucientes, una de las cosas que recuerdan los sobrevivientes. Para algunos
fue prácticamente una de las últimas imágenes. Posiblemente las botas de un
medico de las SS.
A la vez que algunos médicos y oficiales de las SS hacían
esa selección otro grupo de los mismos verdugos a escasos 30 km de Auschwitz,
en Solahutte, se relajaba y descansaba
de esa labor. Hay en la exposición una serie de fotos tomadas prácticamente en
los mismos días que ilustran ese mundo sin sentido. A la vez que unos eran llevados
a las cámaras de gas otros se relajaban, reían, cantaban o se ponían tristes
porque se les había acabado una bandeja de grosellas. Algunos de los que
aparecen en las fotos eran médicos de las SS.
Es muy turbador ver lo que estaba
sucediendo prácticamente a la vez.
Los médicos nazis en los campos no desempeñaban la función
de médicos. Los prisioneros no tuvieron
ningún tipo de atención médica. La labor de los médicos consistía en la selección
de personas para la cámara de gas y velar para que no aparecieran epidemias. Seleccionaban
a barracones enteros de prisioneros para ser asesinados y así parar la
extensión de enfermedades contagiosas. Algunos médicos utilizaron a los
prisioneros para crueles experimentos médicos.
En la exposición se ven algunos
retratos de los mismos así como una camilla ginecológica y una serie de
instrumentos quirúrgicos que no fueron utilizados para hacer el bien sino para
procurar dolor y sufrimiento.
Y los objetos cotidianos: brochas, peines, objetos de tocador, menaje de cocina, maletas. Se les decía que iban a ser llevados hacia el Este a trabajar y que sólo cogieran 25 kg. ¿que meteríamos nosotros en una maleta de 25 kg? Algún libro, fotografías de nuestros seres queridos....cada objeto nos cuenta una historia y nos habla de una persona, de 6 millones de veces una persona.
El último panel de la exposición contiene información
sobre los republicanos españoles deportados a los campos nazis. Hubo españoles
en todos los campos nazis, aunque el más conocido sea el de Mauthausen. No olvidemos
que los campos nazis son también parte de nuestra historia como españoles y
como europeos. Es un tema que ha de ser conocido en toda España. 10000
españoles piden que se les recuerde como víctimas del nazismo, del Holocausto y
del abandono de su propio país que en 1940, ya bajo la dictadura de Franco, quien
dijo que no había españoles fuera de España, y así les llevó a la muerte.
FELICIANA PINTOS NAVAS.
(El Barraco Avila,
1914-¿1996)
Sobreviviente de Auschwitz, Ravensbruck y Mauthausen
No hay en la exposición ni una sola imagen de cadáveres. Esa
no es la forma de enseñar ni de aprender sobre el Holocausto. A esas personas
no les gustaría que se les recordara como algo sin vida, sino como lo que eran:
seres humanos como nosotros, con deseo de ser felices, de reír, de trabajar y
de amar.
El visitante es despedido con un audiovisual que a buen
seguro provocará alguna lágrima y en el que se ven a familias judías y gitanas;
pobres, ricas, religiosas y no religiosas, que vivían en el campo o en las
ciudades, gente como tú y como yo, que tenían una vida, que querían seguir con
la vida y que la intolerancia, los prejuicios y sobre todo la indiferencia no
se lo permitió. El titulo del audiovisual no deja lugar a dudas: “Lo que se
perdió”.
Te están diciendo: eres como nosotros, mira lo que nos pasó y que también a tí te puede pasar si triunfa el odio y todas las intolerancias, el odio al otro al diferente ya sea gitano, judio, musulmán, emigrante, pobre, enfermo, anciano, alto, bajo, sordo, ciego...
«Pensad que esto ha sucedido:Os encomiendo estas palabras.Grabadlas en vuestros corazonesAl estar en casa, al ir por la calle, Al acostaros, al levantaros; Repetídselas a vuestros hijos.O que vuestra casa se derrumbe,La enfermedad os imposibilite, Vuestros descendientes os vuelvan el rostro...». Primo Levi
"Sucedió, y por tanto puede volver a suceder" Primo Levi
El próximo día de 1 de diciembre de 2017 se inagurará en Madrid una exposición sobre el campo de Auschwitz.
La exposición, creada por la empresa Musealia y llevada a cabo con un gran apoyo desde el Museo Estatal del Campo de Auschwitz, tendrá su primera sede en Madrid, viajando posteriormente a otras ciudades europeas y americanas. Cuenta con la colaboración de Michael Berenbaum, Paul Salmons y Robert Jan Van Pelt, verdaderas autoridades en la pedagogía de la transmisión del Holocausto
La exposición contará con objetos originales así como con un barracón y un vagón de ganado de los utilizados para transportar personas.
Vagón de ganado utilizado para transportar personas a Auschwitz
Barracón de Auschwitz que se expondrá en Madrid
Auschwitz, el campo ubicado en la Polonia ocupada por los nazis, es el símbolo por antonomasia del Holocausto.
Auschwitz, el prototipo de campo nazi, mezcla de campo de exterminio, de concentración y de campo de trabajo. Hay que recordar que había en torno a 44 subcampos que dependían de la sede central de Auschwitz: fábricas de armamento, empresas químicas....lugares dónde se explotaba a las personas hasta la muerte.
Auschwitz, dónde se llevaron a cabo muchos experimentos médicos.
Auschwitz, de dónde nace la conciencia europea, la Declaración de Derechos Humanos y el mensaje "Nunca más".
Auschwitz, cuya visita debería ser una asignatura obligatoria para todas las personas.
Esta exposición debería ser un punto de inflexión en el conocimiento del Holocausto por los españoles. España no puede ni debe permanecer ajena a ese hecho histórico que ha condicionado la construcción europea..
Los visitantes han de conocer que hubo miles de personas que sufrieron y murieron en Auschwitz, no sólo judíos, sino prisioneros de guerra, prisioneros políticos, homosexuales, gitanos y que al menos 28 españoles murieron allí.
Es una ocasión de oro para que los españoles sepan que en torno a 10000 españoles fueron deportados a los campos nazis, siendo el campo de Mauthausen el que albergó el mayor contingente de nuestros compatriotas.
Es una gran ocasión para conocer que ningún país puede declararse ajeno a una tragedia que sucedió hace demasiado poco tiempo y muy cerca de nosotros, en el mismo corazón de Europa.
Auschwitz, no hace mucho tiempo y no muy lejos de aquí.
No todo está perdido. Hay escritores y artistas que conmovidos al conocer el sufrimiento de otros deciden implicarse en dar a conocer una de la forma que mejor lo pueden hacer.
Ese conocimiento, esa sensibilidad ha de llegar a otros para que algo tan sobrecogedor como la deportación española a los campos nazis sea algo conocido por todos los españoles.
El cantaor Nico Pelegrin estrenará en Londres su obra Flamenco de Libertad dónde pondrá voz y música al sufrimiento de 10000 españoles deportados a los campos de la muerte.
Liberación del campo nazi de Mauthausen (Austria)
Españoles en Sachsenhausen, Natzweiler, Sttuthof, Buchenwald, Ravensbrück, Dachau, Ebensee, Mauthausen sobre todo, incluso Auschwitz, españoles compartiendo con judios, prisioneros de guerra, gitanos, homosexuales, testigos de Jehová, opositores políticos, hambre, sufrimiento, muerte.
En cualquier país europeo la memoria de los deportados a los campos nazis forma parte de la propia historia del país y además es un elemento de cohesión y de memoria común con otros deportados europeos. España es diferente.
Enhorabuena a Nico Pelegrín por el estreno en Londres, pero ¿para cuando en cada ciudad de España el recuerdo a sus deportados?
Paseando por cualquier calle de Berlín el viandante se puede tropezar tanto con una especie de ladrillos dorados en el pavimento (las Stolperstein) que recuerdan a victimas del Holocausto como con una serie de placas blancas en las paredes que recuerdan a otros berlineses que sufrieron persecución durante el nazismo.
En plena Kurfurstendäm, la calle más importante del Berlin hoy Oeste, hay una placa dedicada a Rahel Hirsch. ¿Quién era Rahel Hirsch?
Rahel nació en Frankufurt en 1870. Estudió Pedagogía y posteriormente Medicina en Estrasburgo y Zurich. Tras doctorarse entró a formar parte del hospital y de la facultad de medicina del Charité en Berlin.
Trabajó como medico asistente en el Charite, y fue nombrada Jefe del Policlínico pero sin salario ya que como mujer tenía prohibido desempeñar una función docente. Por ello tuvo que abrir su propia consulta de médico de cabecera. Aún asi las dificultades no la arredraron y presentó los resultados de sus investigaciones al cuerpo medico del Charité.
Ella descubrió el conocido como "efecto Hirsch" que consiste en la detección de granulos de almidón en sangre y en orina.
La doctora Rahel Hirsch
Las medidas excluyentes de los nazis (Leyes de ciudadanía, Ley de la sangre y el honor alemán) expulsó del funcionariado a médicos y abogados. A partir de 1938 tanto médicos como abogados judíos no pudieron ejercer su profesión. Judía, médico y mujer era una combinación muy peligrosa en la Alemania nazi.
Rahel Hirsch pudo huir a Londres, pero su titulación no fue reconocida y obtuvo un empleo como ayudante de laboratorio y como traductora.
Los ultimos años de su vida estuvieron dominados por la tristeza y la melancolía. Falleció en un hospital psiquiátrico londinense en 1953.
No sabemos todo lo que se perdió en el Holocausto. Fueron muchos los médicos y profesores expulsados de las universidades alemanas, exiliados o asesinados.
Hoy la Dra. Rahel Hirsch es recordada con un monumento en el campus del Hospital Charité, y se le dedicó una calle.
Dentro de la infinidad de medidas segregadoras y excluyentes dictadas por los nazis para su cumplimiento en Alemania y en todos los países ocupados era la prohibición de sentarse en ciertos bancos, en salir a la calle a ciertas horas, o de ir al colegio. Recordemos que médicos y abogados fueron excluidos de la profesión. Los niños judíos no podían tener mascotas ni bicicletas y las familias judías no podían tener aparatos de radio.
Niños franceses jugando un parque "prohibido para los judios"
Banco de un parque en la Alemania nazi: "Sólo para arios"
Pero una de las medidas más sorprendentes es la prohibición de bañarse en lagos o de entrar en piscinas públicas.
¿Que está pasando en el mundo?
Imagen de un libro de lectura infantil "Judios, no sois bienvenidos" (1935)
Los judíos no son aquí bienvenido (1935)
Entrada a una piscina pública en Alemania "Prohibido a los judíos"
Hay historias que parecen sacadas de la imaginación, pero son totalmente reales.
Hemos comentado que en torno a 10000 españoles fueron deportados a los campos nazis. Hubo españoles casi en la práctica totalidad de dichos campos, aunque fue Mauthausen el campo que albergó el mayor número.
Los deportados fueron utilizados como mano de obra esclava y concretamente en algunas zonas su trabajo fueron utilizados para reforzar fortificaciones o construir trincheras, casamatas o líneas defensivas.
El único territorio británico que fue ocupado por las tropas alemanas fueron las Islas del Canal de la Mancha (Jersey, Guernsey y Alderney). Allí se fortificaron las islas con el fin de prevenir el ataque de los aliados.
Una imagen insólita: un bobby inglés da instrucciones a un soldado alemán ocupante
Y alli fueron llevados españoles. Aunque la cifra concreta de deportados es desconocida, Martí Crespo en su libro: Esclavos de Hitler, menciona un total aproximado de 11800 personas de diferentes nacionalidades, entre ellos 1500-2000 españoles. Estos procedían de Francia y fueron capturados por los alemanes tras formar parte de las Compañias francesas de Trabajadores Extranjeros. Otros españoles fueron directamente capturados por los alemanes y llevados a las Islas del Canal. Los españoles encuadrados como trabajadores esclavos en la organización Todt fueron los encargados de llevar a cabo las fortificaciones de la Muralla del Atlántico.
En la Isla de Jersey llegó a haber 19 campos y en la de Guernsey 4, dónde llegó a haber 500 españoles.
Las condiciones en las que vivieron los deportados tanto españoles como polacos, o soviéticos fueron totalmente deplorables. Como siempre, frío, hambre, castigos y explotación hasta la muerte.
Martí Crespo cuenta en su libro la historia de Vicente Gasulla Solé, que actuó como un improvisado enfermero que ayudó a otros deportados. Con medios muy precarios y escasos intentaban ayudar a otros, como siempre, la solidaridad. Había incluso dos médicos llamados Terradas y García.
Las islas del Canal fueron abandonadas por los alemanes y cuando llegaron nuevamente los británicos metieron en campos otra vez a los trabajadores esclavos, ya que ¡habian colaborado con los nazis!
La II Guerra Mundial acabó y alguno de los españoles sobrevivientes se establecieron en Francia o incluso se quedaron a vivir en las islas. En su país como siempre: el olvido.
Uno de los sobrevivientes españoles, Francisco Font, conoció a una joven isleña, Catherine Fox, se casaron, y hoy uno de sus hijos, Gary Font, lucha por mantener el recuerdo de todos los trabajadores forzados obligados por los nazis a trabajar hasta la muerte.
Gary Font
Gary Font, preside el homenaje anual a los esclavos de Hitler. Un monumento, Westmount Memorial, recuerda a las 16000 victimas. Todos los años hay representaciones de alto nivel enviadas por los paises representados, España y su gobierno ¿dónde está?
Westmount Memorial
Este post contiene información de la obra de Martí Crespo. Esclavos de Hitler. Republicanos en los campos nazis del Canal de la Mancha.
Entre 1933 y 1945 en la Alemania Nazi, algunos médicos y otros profesionales de la salud participaron en la esterilización y asesinato de pacientes portadores de enfermedades genéticas y mentales, de niños con malformaciones, en experimentos científicos realizados sin consentimiento y en el exterminio de otras personas en función de su condición religiosa, política, cultural o de identidad (opositores, judíos, gitanos, y homosexuales...).
En el momento actual siguen vigentes en la asistencia diaria de los pacientes los mismos aspectos éticos (límites de la investigación, decisiones al principio y final de la vida, relación del médico con el estado, investigación genética). Conocer este período oscuro de la medicina es necesario para evitar errores que avergüenzan a la humanidad en general y a los médicos en particular.